En 2007, Amy Winehouse copaba las portadas de prestigiosas revistas musicales extranjeras como Mojo, pero el boom aún no había llegado a España. Para entendernos: su “Rehab” todavía no sonaba en los 40 Principales. Temiendo seguramente perder el tren de la actualidad, la revista en la que colaboraba por entonces (Popular 1) me propuso escribir un artículo sobre la cantante, cuando todavía era noticia por su música y no por sus escándalos, aunque ya empezaba a dar la nota más de lo deseable. Lo escribí en base a mis percepciones del momento, que no han variado demasiado en éstos cuatro años. En un primer acercamiento, su disco “Back to Black” me pareció una puesta al día más que solvente del sonido Motown, y el lado freak del personaje resultaba de lo más atractivo: una mezcla imposible entre una choni de extrarradio (ese es, al fin y al cabo, el tipo de público y la generación que la ha encumbrado) y una diva estrafalaria digna de un film de John Waters. Pero lo más interesante de todo era que, pese lo evidente de sus influencias, no se trataba de una artista revival (gran cáncer de escenas como la rockabilly o soul), sino que poseía voz y personalidad propias. Un mes más tarde, visitaba Estados Unidos, y tras ver el jeto de la susodicha en cada rincón, comprendí el alcance del fenómeno. Hoy en día, opino que si su éxito ha servido para dar oxígeno a gente como Sharon Jones o Lee Fields, bienvenido sea. Y tras ver en directo a algunos de los que se beneficiaron indirectamente de él (Eli “Paperboy” Reed, James Hunter), me quedo con la freak del moño imposible. Y sigo confiando en que deje de dar tumbos y recupere el rumbo de su carrera.

Amy Winehouse: Million Dollar Baby
A sus veinticuatro años, ésta joven británica es una de las estrellas más rutilantes de la música actual. Ha vendido lo inimaginable con su segundo trabajo, conquistado las listas americanas y goza del respeto de la crítica. Podemos considerarla, sin miedo a equivocarnos, la nueva reina del Soul. Leer el resto de esta entrada »