J.L. Fernandez's Blog

Interviews, articles, and other synthetic delusions of the Electric Head

Entrevista con… Solomon Burke, coloso del Soul

Posted by jlfercan en julio 16, 2009

Como periodista musical, pocas veces uno tiene la posibilidad de entrevistar a una auténtica leyenda. Y cuando se da la circunstancia, todavía es más inusual poder hacerlo de tú a tú, sin cuestionarios cerrados ni incómodas obligaciones promocionales de por medio. La entrevista que sigue a continuación con el legendario Solomon Burke, publicada en agosto de 2006 en la revista Popular 1, gozó de esas milagrosas condiciones. Una charla en la que el octogenario soulman dejó a un lado esa aureola de realeza de la que se rodea en escena, y en la que se palpa la humanidad del mito.

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El capo de Atlantic Records, Jerry Wexler le definía cómo “el mejor intérprete de soul del mundo”. Y hablamos de alguien que tenía a sueldo a Ray Charles, The Drifters, Aretha Franklin o Ruth Brown, entre tantos otros. Y es que la profundidad de su voz y el sentimiento Gospel con el que se entregaba en cada tema hicieron del joven Solomon algo único. Cuenta la leyenda que con siete años ya daba sermones en la iglesia de la que su padre era predicador, y que fue ordenado ministro del señor cinco años más tarde. En plena adolescencia, supo ver que el futuro para los cantantes Gospel estaba en el Soul. Cuando grabó sus primeras canciones de éste estilo, “Cry to me”, “Everybody needs somebody to love” (¿quien no la ha escuchado alguna vez?) o “It’s alright”, apenas contaba con veinte años, pero ya tenía varios hijos y una dedicación a la iglesia casi absoluta.

Aquellas canciones le conviertien en una estrella en los primeros 60. Años en los que se relaciona con Sam Cooke, Otis Redding, y el resto de estrellas de color de la época. Participa en la lucha por los derechos civiles junto a Martin Luther King, funda su propio, y es uno de los primeros artistas negros en poseer los derechos de sus propias canciones. Y con sus ganancias funda un próspero holding que incluye diversas iglesias repartidas por su país y varios negocios, de los que se ha encargado hasta el día de hoy. Sus éxitos, de inusitada profundidad espiritual y carentes de la accesibilidad pop de las estrellas negras del momento, jamás llegaron a la gran audiencia blanca, pero The Rolling Stones, Eric Clapton o Bo Diddley le reivindicaron como una leyenda desde los inicios de sus respectivas carreras. En las décadas de los 70 y 80, el “Rey del Rock & Soul”, cómo él mismo gusta de calificarse, fue un monarca en el exilio, debido a decisiones artísticas poco acertadas y productores y advenedizos que arruinaron la esencia de su música. Su resurrección llegaría en 2001 de la mano de Joe Henry, productor del álbum “Don’t give up on me”, para el que cedieron composiciones inéditas artistas de la talla de Bob Dylan, Tom Waits o Van Morrison, admiradores confesos de nuestro protagonista, y con el que ganó su primer Grammy.

Su voz suena enormemente  cálida al otro lado de la línea, a las nueve y media de la mañana en su casa de Los Angeles. Su sentido del humor y su lucidez, sencillamente asombrosos para alguien de su edad, provocan que en diferentes partes de la conversacion  uno tenga la sensación de haber perdido el control de la entrevista. No nos engañemos, el Dr. Burke supone todo un (fascinante) reto para cualquiera que intente plantearle un cuestionario al uso. Como predicador que es, conoce perfectamente los subterfugios de la retórica, lleva la voz cantante en todo momento y es lo suficientemente inteligente como para salirse por la tangente (evangélica en éste caso) cuando no le apetece profundizar en determinados temas. Algo esperado, ya que se trata de alguien que tuvo muy claro la importancia de llevar el control de su propia carrera desde muy pronto, que jamás se dejó pisar y que ha sabido sobrevivir a modas, como a él mismo le gusta decir, manteniendo sus ojos abiertos. Con todos vosotros: Solomon Burke.

Estás a punto de editar un nuevo disco producido por Buddy Miller. Es sorprendente que una leyenda del Soul grabe un álbum enteramente Country.

“Fue idea de Buddy Miller, que es un hombre extraordinario. Le conocí el año pasado cuando vino a saludarme tras una de mis actuaciones, y yo me di cuenta de que era un músico excelente, y de que teníamos que hacer un álbum juntos. Me hizo ir a Nashville para grabarlo, y esa ciudad es otro mundo. Un mundo de Country and Western donde éste tipo de música tiene más sentido que nunca, porque el Country tiene un sentimiento especialmente poético. Escuchando el álbum te sentirás observando el atardecer, deseando coger tu caballo para cabalgar perdiéndote en la puesta de sol (Risas). Porque en Nashville el dulce aroma del Country está en todas partes. Sales a comer, y probablemente el camarero sea guitarrista de Country en su tiempo libre, y entre los chicos de la cocina seguramente haya algún aspirante a cantante, y el tipo que conduce un camión también compondrá canciones al volver a casa… todos en la ciudad parecen amar y vivir para el Country, es algo maravilloso”.

¿Seguirá la misma filosofía que tus dos últimas obras, en las que otros compositores aportaban sus temas para que tú los cantases?

“Lo planteamos como un disco lleno de artistas invitados, y Buddy Miller consiguió que muchas estrellas estuviesen en el disco y aportasen canciones: Dolly Parton, George Jones, Emmylou Harris, Patty Griffin, Gillian Welch… es tan asombroso tener a toda ésta gente en el cd. Les estoy tan agradecido… es una bendición. No sabes lo mucho que disfruté grabándolo”.

¿Será algo parecido a lo que hizo Ray Charles en “Country and Western meets Rhythm and Blues”?

“Con todo mi respeto hacia Ray, esto es algo totalmente distinto, porque hemos grabado un disco netamente Country”.

Podríamos decir que los 80 fue una década algo oscura en tu carrera. ¿Qué opinas del impacto que tuvo “Don’t give up on me” (2002) para ti a nivel artístico?

“Fue un milagro, y un auténtico honor que todos esos grandes artistas me regalasen canciones tan especiales. Es muy difícil encontrar material tan bueno, eran temas que salían directamente de sus corazones”.

Una de las mejores era “Diamond in your mind”, escrita por Tom Waits

“Nunca pensé que llegaría a cantar una canción asi… (recita con gran seriedad) “always keep a diamond in your mind”… Recuerdalo siempre, te ayudará a salir adelante. Es sólo una frase, pero esas palabras de Tom Waits tenían tanta fuerza… es sin duda uno de los temas más hermosos que jamás haya cantado. Todavía no hemos podido conocernos en persona, pero espero hacerlo pronto”.

Se dice que te negaste a cantar un verso de la canción por considerarla blasfema, y que obligaste a Waits a cambiarla

“Eso es algo exagerado, no es que la considerase blasfema. Cambié unas palabras, porque no se adecuaban a mi forma de pensar, eso es todo. Y yo no podía cantar algo sobre lo que no estoy de acuerdo (Nota: debido a sus convicciones religiosas, obligó a Waits a eliminar la frase “she had never prayed” de la canción). Estábamos en el estudio y solicité hablar por teléfono con el señor Waits para ver qué podíamos hacer, y me dijeron que era una locura pedirle a alguien asi que cambiase una de sus letras. Pero no hubo ningún problema, les dije a los de la compañía que tenía que llamarle por teléfono y hablarlo con él personalmente, paramos la sesión hasta que recibimos una llamada suya, y estuvo encantador. Era la primera vez que hablábamos, y me dijo “¡Claro, canta lo que quieras!” (Risas).Y me quedé tranquilo”.

Tu siguiente disco, “Make do with what you got” (2005), era casi una segunda parte del anterior, pero incluso algo más optimista y enérgico

“Si, si que lo era. Y eso que lo publiqué en una época desgraciada y oscura para el mundo, en la que gran parte de la raza humana estaba conociendo el sufrimiento y la desgracia. Porque en el 2005, Dios no paraba de enviarnos señales. Señales para que cada hombre o mujer se uniesen, y reconociesen que el de Dios era el único poder que existía, y no el de los hombres. Que oliésemos las rosas y probásemos el café recién hecho, porque nuestra vida es muy corta. Amar, perdonar a nuestro enemigo y disfrutar de éste mundo. Y yo quise hacer un disco que animase a hacer todo eso”.

Sigues creyendo en el poder de la música

“La música como forma de curación. Porque la música puede curar un corazón roto, o aliviar las heridas que la vida causa a una persona. La música es la única cosa capaz de cruzar fronteras sin necesidad de pasaporte. La única cosa capaz de entrar en tu mente y corazón al mismo tiempo, sin que te cuestiones nada ni tengas miedo”.

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Hablemos sobre los inicios de tu carrera. Con siete años ya dabas sermones en la iglesia

“Mi padre era predicador, asi que se puede decir que crecí en la iglesia, hijo. De hecho, nuestra casa estaba en el piso superior del templo. Si, me llamaban “the preacher wonder boy” porque con siete empecé a ayudar a mi padre, y a dar sermones en nuestra iglesia. Para mi era algo fantástico, porque me ponía una capa, subido encima de un par de cajas para elevarme y que todos pudiesen verme, y trataba de emular a mi padre. Con doce me ordenaron ministro y empecé a dar sermones todas las semanas, y también empecé a hablar a la gente por la radio. Yo empecé cantando gospel en la iglesia, y en 1954 grabé mis primeras canciones Gospel para un sello que se llamaba Apollo. Llevo cincuenta y un años grabando y subiéndome a los escenarios, es mucho tiempo…”.

Desde luego. ¿Qué es lo que te impulsa a seguir en activo?

“La gente que está abajo. Sentir su cariño, y que mi talento les hace sentir confortables. Pero sigo aprendiendo, aún con mi edad, porque tengo alma de niño, y un niño es curioso por naturaleza y ansía aprender”.

Cuando los cantantes Gospel como Ray Charles o Sam Cooke empezaron a cantar Soul, tuvieron muchos problemas para ser aceptados en sus comunidades. Muchos lo consideraron una blasfemia, ¿cómo lo viviste tú?

“Fui uno de los impulsores de ese cambio. Clamábamos para cambiar el término Rhythm and Blues por el de Soul. No se quien fue el primero en utilizarlo, pero fue por esa época. Porque para nosotros Rhythm and Blues, en aquel tiempo, era sinónimo de música demasiado profana, algo muy ligero, y queríamos encontrar un término que reflejase la espiritualidad de la iglesia, que es de donde veníamos todos nosotros. Era muy importante para nosotros ser considerados artistas “soul”. Porque hablar de Soul significaba estar devolviendo a Dios parte del talento que él nos había regalado, aunque fuese una pequeña parte. Porque el Soul nunca puede ser blasfemo. El soul es una oración buscando un poco de amor. Y Dios ama todo lo que venga del corazón”.

¿Cómo conociste a Sam Cooke?

“Fue cuando él aún militaba en los Soul Stirrers. Me lo presentó el que era su manager por aquel entonces, el señor J.W. Alexander, tras una de las actuaciones de la banda. Aún no había dado el salto al gran público, pero Sam ya era una estrella. Quizá no lo era entre la audiencia blanca, pero para los aficionados al Gospel, era el más grande, volvía locas a las mujeres, y eso molestaba a mucha gente. De los Soul Stirrers salieron algunos de los mejores cantantes de Soul de la historia: Sam Cooke, Jackie Wilson, Johnnie Taylor, Lou Rawls… una escuela de genios”.

Tu primer contrato grande fue con Atlantic, uno de los mayores sellos del momento. Siempre me he preguntado si los artistas negros ganábais lo mismo que vuestros compañeros de sello blancos.

“Había muchos contratos diferentes. Para un artista que empezaba, era difícil, y generalmente los negros ganábamos menos, pero también había grandes artistas de Rhythm and Blues que tenían grandes contratos: el que ganaba más era Ray Charles, por supuesto, pero después estaban Big Joe Turner, Chuck Willis, Ruth Brown, LaVern Baker, B.B. King…todos eran estrellas”.

¿Qué hay de las condiciones de trabajo? Era una época donde las diferencias raciales eran todavía muy acusadas

“Las condiciones eran… bueno, había que viajar mucho, y en algunos estados se negaban a servirnos si queríamos parar a comer en la carretera, por lo que tenía que comprar comida para todos los músicos que iban conmigo. Claro que había racismo, pero no sólo en mi país, sino en todo el mundo, y todavía queda mucho trabajo que hacer. Mientras el ser humano siga necesitando guerras, quedará trabajo por hacer. Pero hoy en día las puertas están abiertas, y la música llega a todas partes sin importar cuestiones de raza o identidad. Y ya no es posible una vuelta atrás”.

En los 60, estuviste involucrado junto a otros artistas en la lucha por los derechos civiles de la comunidad negra. ¿Qué recuerdas de aquella época?

“Creo que cada hombre nace en un momento y lugar determinado por una razón, nunca al azar. Y debe involucrarse en el tiempo que le ha tocado vivir. El movimiento por los derechos civiles fue un gran movimiento, no para la gente de raza negra, sino para todo el mundo. Fue un movimiento en el que estuvo involucrado gente de toda clase, no fue un movimiento negro. Y me gustaría decir que ese movimiento todavía existe, queda mucho por hacer, como te decía antes. Nunca se debe abandonar esa lucha”.

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“A Change is gonna come”, de Sam Cooke, fue un auténtico hito para aquella época

“A Change is gonna come” debería ser el himno nacional de América, y de hecho para mi lo es, porque representa los valores en los que creo. Hoy en día debería cantarse, cambiando el título por el de “The change is comin'”. Porque nos ha llevado muchos años, pero fin lo sentimos llegar, chico. Tenemos que estar unidos, sentir y disfrutar ese cambio. Porque entonces entenderemos que el cambio surge de nosotros mismos”.

Uno de tus mayores éxitos, “Can’t get you off of my mind”, la escribiste pensando en él

“La escribí después de que le perdiésemos. Porque su muerte fue…(le tiembla la voz). Quiero decir que… perderle fue una tragedia, Sam era como un hermano para mí, y yo estaba con él la noche en que le mataron. Escribí esa canción porque no podía dejar de pensar en él, parecía una canción de amor a una chica, pero en realidad era lo que le quería decir a Sam en aquellos momentos, porque estaba desolado. No me lo podía creer, yo estaba con él aquella noche, tomando algo en un local. Nos despedimos, se fue por la puerta, yo me fui al hotel, y una hora más tarde sonó el teléfono y me dijeron que le habían matado… Un golpe durísimo, Sam era nuestro artista más influyente. Iba a ser nuestro nuevo Nat King Cole”.

Cuando el Rock n’ Roll estaba apareciendo, ¿qué opinabas de artistas como Chuck Berry o Bo Diddley?

“Bo Diddley es un buen amigo mío, y sigue actuando. Y lo mismo Chuck Berry, que sigue rockeando como si tuviese veinte años. Y también está James Brown, que para mi es un artista rockero. Y todavía hoy en día siguien siendo artistas increíbles, mantienen la magia intacta. Pero si hablamos de otros artistas de lo que se suele considerar Rock n’ Roll, como Elvis Presley, ¡pues él era fantástico!”.

Llegaste a entrar en el Rock n’ Roll Hall of Fame hace años

“¡Y aún no se que hago alli! (carcajadas). Igual tú puedes aclarármelo”.

Te consideran una leyenda, supongo que se trata simplemente de eso

“Vaya, asi que es eso… entonces, ¿puedes contarle lo de la leyenda a mi banco, por favor? Eso es, que me hagan la tarjeta de crédito especial para leyendas (Risas)“.

Así que te sorprendió la inclusión

“Cuando me dieron la noticia, pensé: “Oh, no, ¿me quieren para que cocine alli?” “Igual me incluyen porque han oído hablar de mi salsa de barbacoa” (carcajadas) Pero es cierto que me extrañé: ver mi nombre junto a los de Little Richard, Elvis Presley, Fats Domino, Ray Charles… yo nunca tuve un hit número uno. Soy sólo alguien que ha seguido rodando por la vía durante todos estos años, y la fama no me preocupa. Mira, mi madre me dijo algo que me marcó cuando era niño, que me gustaría compartir contigo. Cuando era pequeño y empezaba a predicar, un día le pregunté, ansioso, que cuánto tiempo me iba a llevar hacer todo lo que yo deseaba hacer, que no podía esperar… y me contestó: tú sólo sigue el camino, déjate llevar y no pienses en las paradas. Disfruta del camino, la vía de la vida, y las paradas irán llegando una detrás de otra, hasta que llegue el final. Lo importante no es haber tenido números uno, haber sido una estrella, o ser famoso. ¡Porque yo soy alguien respetado, pero no soy famoso! Si fuera famoso, ¿crees que te estaría cogiendo el teléfono? (Risas).

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Volviendo a los 60, me gustaría preguntarte acerca de The Soul Clan, un supergrupo que llegaste a formar junto a Otis Redding, Wilson Pickett, Ben E King, y varios artistas más

“The Soul Clan estaba formado originalmente por mi, Ben E King, Don Covay, Wilson Pickett, Otis Redding y Joe Tex. Teníamos la idea de que fuese un proyecto sólido, discográficamente hablando, pero se frustró al perder a Otis. También perdimos a Joe Tex, y fue una situación bastante triste, aunque posteriormente actuamos juntos en directo de vez en cuando. Teníamos el sueño de invertir lo que ganásemos con el grupo en nuestra propia comunidad. Porque sabíamos que en el Sur las cosas estaban cambiando, y queríamos hacer donativos para educación y para ayudar a las familias más pobres, y para que los más humildes pudieran poner en marcha sus propios negocios, y ayudar así a que el cambio llegase. Y cuando perdimos a varios de nuestros miembros más queridos, ese sueño no se desvaneció, sigue presente en el mundo actual. Y hoy en día lo más importante es creer en la ayuda a nivel mundial, damos donativos de forma anónima a todo tipo de organizaciones. Me siento tranquilo sabiendo que con parte de lo que yo gano, quizá un niño pueda comer hoy“.

Otis Redding cantó tu tema “Down in the valley” en su disco “Otis Blue”, ¿qué te parece su versión?

“Adoraba a Otis, desde el momento en que nos conocimos supe que era una de las personas más dulces que había conocido jamás. De Otis destacaría su humildad, la verdad es que llegamos a ser muy buenos amigos. Además como cantante, era algo sobrenatural, la forma en que su voz rugía… cuando escuché su versión de “Down in the valley”, supe que nadie podría superarla jamás”.

La verdad es que esa versión es algo estremecedor

“Oh, si, nadie puede cantar “Down in the Valley” como Otis Redding… Cuando la cantaba, daba la sensación de que Otis estaba “dooooooown in the valley” (Risas), me refiero a que ¡te hacía sentirlo!  era como… oooh, chico…”.

Me gustaría preguntarte acerca de Nina Simone, ¿cómo la recuerdas?

“La señora Simone era una fuerza de la naturaleza. La primera vez que la vi tocar me impresionó, por su fuerza, y por como su voz podría hacer saltar las lágrimas de tus ojos. Fue una de las grandes intérpretes y compositoras de mi época. Tanto su forma de tocar, como su personalidad eran… increíbles. Nina Simone podía tener al público en la palma de su mano, durante un show de varias horas. Te dominaba: si veías a Nina Simone en el escenario, ella te haría sentirte feliz, o melancólico, o esperanzado, o directamente te haría llorar, cuando ella quisiese, y tú no podrías más que obedecer”.

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Otro de tus buenos amigos fue Sammy Davis Jr.

“Sammy había nacido con talento, porque venía de una familia de entertainers de gran tradición. Sammy siempre te hablaba de sus padres, tíos, incluso sus abuelos habían sido bailarines, artistas de circo, actores… auténticas leyendas de su tiempo, y Sammy creció como un pequeño genio capaz de cantar, bailar, interpretar… ¡o hacerlo todo al mismo tiempo! (Risas). Lo único que diré es que derrochaba personalidad, ¡conquistaba a todo el mundo con una sola de sus sonrisas! Tuve el placer y el privilegio de trabajar con él cuando yo grababa en MGM Records”.

¿Es cierto que una vez actuaste en una convención del Ku Klux Klan por error?

“Bueno, no fue por error. ¡Me contrataron!”.

¿Por qué?

“¡Porque ellos querían escuchar “Down in the valley”! (carcajadas)“.

¿No te negaste a hacerlo?

“Es que hasta que llegué alli no lo sabía. Nadie puso en el contrato que era el Ku Klux Klan el que solicitaba mis servicios (Risas). Alli sólo decía que iba a actuar para una convención en el Farmer John’s Farm, un gran acontecimiento. ¡Y vaya si lo era! Fue uno de aquellos grandes eventos que organizaban, donde solía estar el alcalde y todos acudían encapuchados ¡eran los 60!… Fue una situación asombrosa, ¡increible! (Risas), pero todo terminó muy bien. Me subí al escenario, aterrorizado, y ya que aquella gente quería escuchar “Down in the valley”, la canté varias veces, durante veinte minutos, y salí de alli. Pero fueron bastante amables con nosotros, nos dieron una buena cena, y pudimos llevarnos con nosotros pollos, varios melones, tartas… llenaron nuestro autobus de comida y nos escoltaron hasta el límite del estado de Georgia”.

Es una historia increíble

“Lo es, pero por otra parte, yo fui el primer artista negro en grabar canciones de Country, y “Down in the valley” era muy popular entre todo tipo de públicos. Asi que, ¿por qué no podría cantar para cualquiera, tuviese la ideología que tuviese?. Porque debido a mi educación, me enseñaron a interpretar, a convencer a los incrédulos. Asi que en ese punto de mi carrera, simplemente estaba frente a un público con una forma de pensar diferente. Y yo sabía que era capaz de hacer que se emocionasen. Quizá no de hacerles cambiar de forma de pensar, pero si de remover parte de sus conciencias. Me gusta sentir que mi música puede influir en la vida de las personas”.

Es de sobra conocido el dato de que tienes una gran familia. Nada menos que veintiún hijos y sesenta y cuatro nietos…

“Y tres bisnietos (Risas). Soy muy afortunado de contar con ésta gran familia. Éste domingo haré una barbacoa con casi todos ellos, es “el día del abuelo” y les gusta divertirse con su viejo abuelo (Risas). Como ves, no tengo mucho tiempo libre, porque me gusta aportar algo en su educación. Siempre les enseño respeto y fuerza, a creer en sí mismos: a amar y respetar a los demás, y a tratar de dar de sí lo mejor a los demás. Si hacen eso, Dios estará satisfecho”.

J.L. Fernández, 2006. Entrevista completa publicada en el nº 394 de la revista Popular 1.

Una respuesta to “Entrevista con… Solomon Burke, coloso del Soul”

  1. […] con vidas muy intensas. Recuerdo con especial cariño cuando entrevisté a los ya desaparecidos Solomon Burke y Koko Taylor. También fui uno de los últimos en entrevistar al saxofonista de la E Street Band […]

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