J.L. Fernandez's Blog

Interviews, articles, and other synthetic delusions of the Electric Head

Entrevista con… Chuck E. Weiss

Posted by jlfercan en julio 17, 2009

Su viejo amigo Tom Waits le definió una vez cómo “el hombre que podría venderte el agujero del culo de una rata como si fuera un anillo de boda”. Ambos se conocieron un azaroso día de 1974 en la barra de un mugriento bar frente al club Ebbet’s Field, de Denver, y lo que en un principio fue simpatía y afinidad artística devino en una sólida amistad que se mantiene hasta el día de hoy. Mientras que el genio de Pomona se ha convertido en alguien muy diferente a aquel joven con aire hipster que grababa joyas como “Blue Valentine” o “Small Change”, las cosas no parecen haber cambiado demasiado para el viejo Chuck. Siempre prefirió las sombras de los clubs al estudio de grabación, y tardó veinticinco años en publicar su primer álbum en toda regla, “Extremely cool” (1999) con el mismísimo Waits a los controles. Desde entonces parece jugar al despiste, grabando nueva música únicamente cuando le apetece. Desde la primera escucha, su nuevo trabajo, “23rd and stout”, confirma que sigue en sus trece. Nada más marcar su número, me cuenta que son las diez de la mañana en California, y que llevaba años sin levantarse tan temprano. Era hora de hablar acerca de sus nuevas canciones, pero también sobre pulp novels, River Phoenix, sus experiencias con Muddy Waters o Willie Dixon, la obra de Raymond Chandler o Charles Bukowski, y sus días de vino y rosas junto a Waits y Rickie Lee Jones. Lou Reed se dio un paseo por el lado salvaje. Weiss, parece haberse instalado alli, como eterno cronista de sus noches sin fin. Cedamos la palabra a una de las más singulares y malditas voces de la música americana.

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Ha pasado bastante tiempo desde tu último disco, “Old souls and Wolf tickets”, y te habíamos perdido un poco la pista. Podríamos decir que “23rd and stout” nos ha cogido por sorpresa

“Siempre espero antes a tener una colección de canciones que yo crea que tienen personalidad propia pero que encajan dentro de un conjunto. Se grabó muy rápido, ya sabes, es Rock n’ Roll y no hay que darle demasiadas vueltas”.

¿Por qué dejas que pase tanto tiempo entre un álbum y otro?. Llevas desde los 70 en activo.  Reconoce que cuatro trabajos en treinta y cinco años no es una cifra muy elevada. Es una pena, porque todos tienen grandes momentos

“Es que no le doy mucha importancia a grabar discos. Me considero un hombre de escenario, y no tengo la intención de contribuir con una, digamos, obra o carrera musical. Pero es curioso que me lo preguntes porque justo en este caso, me sentí tan a gusto con “Old souls and Wolf tickets” que tenía planeado grabar un nuevo disco inmediatamente, pero cambié de compañía. En ese tiempo uno sigue componiendo, las canciones evolucionan… y te das cuenta de que ya no puedes grabar el disco que habías planificado, porque surgen nuevas inquietudes, y has de empezar de cero”.

Otro de los motivos por los que no eres demasiado conocido en Europa es que no te prodigas demasiado por aquí. He oído que odias viajar en avión

“Odiar no es la palabra. Más bien diría que siento auténtico terror al meterme en uno de esos aparatos (Risas). Porque, ya sabes, ¡tu vida y las de el resto de pasajeros dependen de la persona que pilota el avión!”.

Volviendo al álbum, estamos ante una crónica oscura de la noche de Los Angeles, con tintes detectivescos. ¿Qué es lo que te ha inspirado para contar estas historias? ¿Es todo ficción o hay historias reales detrás de esos personajes?

“No lo se, uno escribe e imagina cosas, y quizá detrás de lo que yo creo que es una historia inventada esté utilizando mi propio subconsciente. Tu lo describes como una crónica nocturna de L.A., pero en realidad es una descripción más universal de lo que sucede cuando cae la noche en la gran ciudad. De L.A. por supuesto, pero también de la noche en cualquiera de las ciudades en las que he vivido. Creo que es algo similar en cada sitio, la ciudad cambia con la caída de la noche, especialmente en América, donde parece que ciertos comportamientos no existen a la luz del día”.

Tu música parece gravitar alrededor de dos fuentes de inspiración permanentes: las viejas historias de los músicos de Blues y el universo de las novelas pulp. ¿Crees que en este disco lo pulp se impone al resto?

“Ooooh, difícil pregunta… es así en las letras, donde las historias son claramente deudoras de ese universo pulp al que haces referencia. Ahora bien, musicalmente, creo que me he alejado del Blues, y veo este trabajo como una mezcla de músicas urbanas de Club, algo así como una fusión entre Jazz clásico y rock n’ roll primitivo”.

Además de la novela negra y las pulp novels, suele señalarse a Charles Bukowski como una influencia, tanto para ti como para Tom Waits

“Si, por supuesto, y Tom te diría lo mismo. Es una influencia fundamental, para cualquiera que quiera escribir canciones desde el punto de vista del derrotado, o del hombre de la calle que busca sobrevivir. No se le suele citar como tal, pero opino que es uno de los grandes escritores norteamericanos. Demostró que se podía escribir sin tener una gran técnica, o un gran lenguaje. Sólo con tener algo interesante que contar, y la necesidad de contarlo”.

El artwork del Lp está basado en la novela negra y en las historias de detectives ¿Te sientes entonces, como un observador de esa América sucia que no todos quieren ver?

“Oh, desde luego. No sólo es un homenaje a ese tipo de literatura, sino que creo que esas historias detectivescas reflejan como es realmente América. La América de Raymond Chandler es la América en la que me gustaría vivir, y la que intento plasmar a través de mi música”.

Da la impresión de que cada vez queda menos de esa América

“Es terrible, pero tengo que darte la razón. Aun quedan muchos de esos sitios en L.A. que protagonizaban las mejores novelas negras, pero poco a poco, L.A. se va convirtiendo en una ciudad más y más banal. Da la impresión de que están acabando con cada lugar emblemático, para construir en su lugar un centro comercial, un supermercado o cualquier cadena de comida rápida. ¡Incluso están cerrando los clubs!. Me entristece profundamente ver desaparecer cualquier antro para verlo transformado en un lugar supuestamente moderno. Lo único que están consiguiendo es terminar con la personalidad de una ciudad como Los Angeles, con tantas resonancias cinematográficas y literarias. Dentro de poco, será como cualquier otra ciudad, con exactamente el mismo tipo de establecimientos de grandes cadenas que New York o San Francisco… Me desespera, están destruyendo el alma de mi país, donde cada ciudad tenía su propia personalidad. Ahora viajas de una ciudad a otra, y todas parecen la misma ciudad. Por eso me parecía interesante recuperar esa estética de novela negra y recordar el alma de mi país. Y creo que los escritores de novela negra supieron captar ese alma mejor que nadie”.

chuck1 ¿Qué otros escritores te han influenciado? ¿la beat generation tal vez?

“Claro, son fundamentales. Además de ellos citaría a Lord Buckley, y a alguien al que creo que no conocéis en Europa: Harry “the hipster” Gibson. ¿Has oído hablar de él?”.

No. ¿Es un autor beat?

“No, no. Harry “the hipster” Gibson era un, llamémosle así, pianista- boogie woogie- bebop de los años 40 que además contaba historias, y eran historias bastante divertidas y salvajes. Está considerado una especie de precursor beat. Imagínate, el empezó a tocar en la era del bebop, cuando todo era tan políticamente correcto, y que te pongan el apodo de “the hipster” en esos años no era una broma, suponía tener la peor fama de la ciudad. Fue uno de los primeros músicos beat, y su música le encantaba a los que buscaban algo original y salvaje. Su nombre no ha trascendido porque llegó demasiado pronto, antes de que terminos como beat, hipster o maldito fuesen considerados atractivos para un artista”.

Se dice que tu músico favorito es el saxofonista Louis Jordan

“Es mi héroe”.

No es de tu época, sino que pertenece a los años de esplendor de Ella Fitzgerald, Louis Armstrong o incluso Bing Crosby. Da la impresión de que en los 70, mientras vuestros contemporáneos vivían a fondo la época hippy, la psicodelia o escuchaban a los Eagles, Tom Waits, tú y los que os rodeaban estuvieseis inmersos en el Folk y Jazz de varias décadas atrás. ¿Cómo entraste en contacto con su música?

“Bueno, es que hay música que no pertenece a ninguna época, para mi es una especie de gran patrimonio de la humanidad, creo que ciertos artistas han grabado música que es tan valiosa como esas grandes obras de arte: cuadros, monumentos, que han de ser protegidos porque su valor es imperecedero y universal. Y si lo vemos desde ese punto de vista, supongo que Tom y yo sentíamos que habíamos crecido con la música anterior. Pero es que esa música, en los 70, no había envejecido en absoluto. Quiero decir que la radio estaba llena de esos grupos rompedores, y me gustaban muchos de ellos, pero en los clubs lo que seguía reinando era el jazz, el Blues… Descubrí a Louis Jordan precisamente por casualidad, cuando uno de mis mejores amigos, que era hippy, se compró el “Sgt. Pepper’s” de los Beatles y me invitó a su casa para escucharlo. Me explicaba que era algo inmenso, revolucionario, que los Beatles se habían reinventado, y me lo puso y pensé “Está bien, han grabado un buen disco”, pero tras escuchar medio Lp me puse a revolver en la colección de discos de sus padres, y fue ahí donde descubrí a Louis Jordan. Encontré ese disco: “Saturday night fish fry”, partes uno y dos, editado por Decca. Fue como tener un objeto mágico entre las manos, la emoción que me producía no se podía explicar, era como si no fuera de este mundo. Desde ese momento, su música nunca me abandonó. Supongo que me perdí muchas cosas, pero es como si siempre haya sentido esa atracción hacia esas viejas músicas”.

Me gustaría aclarar un episodio un tanto oscuro de tu carrera. Muchos creen que después de veinte años actuando, tu debut se produjo con “Extremely Cool” a finales de los 90. Pero tengo entendido que tu primer álbum se llama “The other side of town”, y fue publicado en 1980 contra tu voluntad

“Yo tenía cierta fama actuando en directo, y por mi amistad con Tom Waits, y había estado grabando unas cuantas demos con el objetivo de grabar un disco pronto. Pero la compañía quiso sacar tajada del asunto y en vez de darme dinero para terminarlo y editar un buen disco, decidieron no esperar y publicar las demos tal cual. Como puedes imaginar, eran temas inacabados, algunos meros bocetos para futuras canciones. Por eso siempre he renegado de ese trabajo, y considero que mi primer álbum real fue “Extremely cool”.

Da la impresión de que siempre has trabajado de forma independiente, con pequeños sellos, y una pequeña legión de seguidores muy fieles. En cierto modo, esa ética independiente anticipa términos como “de culto”, tan en boga hoy en día. ¿Elección personal o falta de otras opciones?

“Tengo mis propios motivos para ser músico, y no tienen que ver con el mainstream o el estrellato. Y esos motivos son que me gusta tocar, me gusta componer, y amo la música. Te sonará pedante, pero te aseguro que es cierto. Nunca me esforcé demasiado por hacer grandes giras, ni en promocionarme. Y te diré una cosa: todos esos artistas que se quejan de que no suenan en la radio porque son auténticos y no hacen música comercial… no lo comparto, son solo excusas. Todo puede ser comercial, y toda clase de música puede venderse, siempre que sepas como conectar con tu público natural”.

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Tu viejo amigo Tom Waits es una buena prueba de ello. Para los que le hemos seguido desde hace años, cuando casi nadie le conocía, es sorprendente verle acaparando titulares y coronando los charts

“Es un ejemplo perfecto. Y además ahora está grabando música muy personal. Pero ha demostrado que si tienes talento, aunque grabes música retorcida, primitiva… ese talento va a ser reconocido, precisamente porque ofreces algo radicalmente diferente y valioso. Es una ley de mercado básica”.

¿Estáis en contacto?

“Si, solemos llamarnos. Sigue siendo uno de mis mejores amigos”.

¿Qué opinas de su último disco triple, “Orphans”? Es alucinante, todos esperábamos una buena recopilación de rarezas, pero es que son realmente tres discos con su propia personalidad, y me atrevería a decir que están a la altura de su mejor material, que es decir mucho

“He hablado con mucha gente sobre el disco, también con Tom, y nadie logra ponerse de acuerdo en cual es el mejor de los tres. Tom se identifica más con “Bastards”, porque está en una etapa muy experimental, pero a mi me gusta más “Brawlers”, que es más Rhythm and Blues. Se lo dije cuando escuché el álbum: el primer disco de “Orphans”, “Brawlers”, me parece el mejor disco de Tom Waits. No imagino ninguna de esas canciones sonando en la radio, pero son tan fantásticas que hacen que se venda solo, lo ha comprado muchísima gente, por eso es un ejemplo del poder que tiene la buena música, aunque no sea lo que se dice comercial. Ese cd, separado de los otros dos, me parece perfecto”.

Ya que hablamos de Tom Waits, durante años fuiste una especie de leyenda underground vinculada a su etapa 70’s, en especial a los días salvajes en los que vivíais en el Hotel Tropicana. ¿Te has sentido molesto alguna vez por ser conocido debido a tu amistad con Waits, más que gracias a tus propios logros?

“No, no. De hecho nunca le di importancia. Somos amigos y ser considerado una leyenda por sus fans… no se, yo seguía a lo mío, nunca fui consciente de ese supuesto status por ser amigo suyo. Mi realidad fue siempre otra, no la de los medios ni la de los fans de Tom Waits”.

Ya, pero ten en cuenta que cuando grabaste “Extremely cool”, Waits fue la razón de que el disco tuviese una acogida tan generosa, más que nada porque no habíamos escuchado nada tuyo anteriormente

“No me entiendas mal. Yo le estoy enormemente agradecido a Tom, pero no por ser parte de su vida en los inicios de su carrera, o porque sus seguidores me consideren una leyenda. Mi agradecimiento a Tom es directamente personal, porque siempre he contado con su amistad, y porque él y su mujer Kathleen se empeñaron en meterme en el estudio y grabar ese álbum, y porque Tom me dio la garantía de que él mismo ejercería de productor. Fue genial reencontrarnos, volver a trabajar juntos y hacer ese disco. Me gusta mucho como quedó nuestro dueto “It rains on me”, fue muy emocionante. Y claro está, no esperaba tener una respuesta como la que tuvimos con “Extremely Cool”. De haber sido un fracaso, es posible que no me plantease seguir haciendo discos”.

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Durante vuestras correrías en los 70. ¿Era un amigo músico más o ya presentías que iba a llegar lejos?

“¿Sabes? Con Tom siempre lo tuve muy claro. Era mejor que cualquier otro. Quiero decir, todos los artistas luchábamos por hacernos un hueco en los clubs, nos conocíamos, existía esa rivalidad sana, por llamarla de alguna manera. Pero lo de Tom era algo diferente. Tenía ese gancho como intérprete, era puro espectáculo, y uno tenía la sensación de que podía escribir una canción tocando cualquier estilo, cualquier temática, y sería una canción fantástica. En sus canciones había drama, melancolía, desesperación, pero también mucho humor. Le rodeaba lo mismo que al resto pero le inspiraba de distinta manera. No se exactamente como lo hace, pero está claro que es un narrador único, que puede hacerte saltar de uno de esos sentimientos a otro entre canción y canción. Asi que no, no me sorprende ver como ha triunfado en el mundo de la música. Es una cuestión de talento, simplemente se lo merece”.

Se habla mucho de aquellos días que pasaste junto a él en los 70. El Tropicana, el Troubadour, Rickie Lee Jones, alcohol… seguro que tienes muchas historias de esa época

“Tengo muy buenos recuerdos, claro. Se han dicho y escrito muchas cosas sobre esos años en concreto, pero imagino que tendrías que preguntarle al propio Tom por muchas de ellas. Ya ha pasado mucho tiempo, muchas ni consigo recordarlas”.

Cuéntanos alguna

“Yo vivía en el hotel Tropicana, en West Hollywood, en una pequeña habitación justo debajo de la que ocupaba Tom. Conocíamos a un tipo que se llamaba Sparky. Sparky Porter. Era un buen amigo y solía pasarse a veces a visitarnos. Pues una noche escuché a Sparky llamando a mi puerta a las cuatro de la mañana, pegando gritos y despertando a medio hotel. Yo estaba totalmente desconcertado, tio, pensaba “¿se puede saber que diablos quiere a estas horas?”. Empecé a gritarle que si estaba loco o qué, despertándome a las tantas de la madrugada. Y él gritaba “Ayúdame, no puedo explicártelo ahora. Ayúdame, abre la puerta”. Abrí y vi a mi amigo siendo arrastrado por un perro enorme por todo el pasillo. ¡El perro intentaba montarlo! (Risas) Y Tom estaba en el pasillo, medio desnudo, atizándole a aquel perro con una barra para quitarlo de encima de mi amigo. Es una historia de la que aún hablamos Tom y yo las últimas veces que nos vimos, fue una de las situaciones más absurdas que he vivido”.

chuck4 Se dice que durante la estancia en el Tropicana, Tom tenía su nevera llena de llaves inglesas y herramientas. Siempre he tenido curiosidad por saber si era cierto

“¿Herramientas? ¡Es posible! Lo que puedo asegurarte es que no había comida en aquella nevera (Risas)”.

Su novia por aquel entonces, la cantante Rickie Lee Jones, vivía también en el hotel con vosotros. Sin ir más lejos, escribió un tema sobre ti, “Chuck E’s in love”, que se convirtió en un gran hit. ¿Cuál es la historia detrás de esa canción?

“Bueno, no puedo hablar por ella, pero creo que reflejaba la simpatía que sentía por mi. No consigo recordar muy bien la letra, pero era algo asi como que yo de repente abandonaba mi look de tipo bohemio y descuidado, y empezaba arreglarme, y todos creían que era porque había encontrado una chica e iba a casarme (Risas). No lo recuerdo bien, éramos amigos y hacíamos ese tipo de bromas constantemente”.

Tenemos la imagen del Tropicana como un albergue para la crème de la crème de la bohemia artística y la contracultura de esos años. Además de vosotros, tengo entendido que estaba habitado por un montón de celebridades. ¿Qué tipo de gente se alojaba alli?

“Visto hoy en día podríamos hablar de una mezcla de poetas, beats, artistas contraculturales y bohemios de toda clase. Y todo tipo de gente inquietante y peligrosa. Para que te hagas una idea, recuerdo ver por alli a Nico, la musa de la Velvet Underground, a Sam Shepard, los Dead Boys, Blondie… y artistas underground, cantautores fracasados, y por supuesto proxenetas, traficantes de todo tipo… pero una vez vivías alli era agradable, aprendías lo que era la convivencia con gente diferente”.

¿Por qué os fuisteis a vivir a un sitio cómo ese?

“En mi caso, fue únicamente porque me gustaba el restaurante. Se llamaba Dukes y la comida era bastante buena, y muy barata. Además me encantada la atmósfera de aquel lugar, y me encontré recién llegado a L.A., conduciendo cada día para comer en la cafetería del Tropicana, asi que pensé, “por qué no me vengo a vivir aquí?” (Risas), unos meses más tarde Tom también se decidió a mudarse también. El aquiler era también muy asequible, y para gente como nosotros estaba bien. Cuando llegamos no conocíamos a nadie alli, ¡y la primera impresión fue que era un lugar con gente muy amigable!”.

Tu presencia en los primeros álbumes de Tom Waits es también notoria. En el caso de “Spare Parts I & II”, del álbum “Nighthawks at the diner”, apareces como co-compositor. Es uno de los pocos casos donde Waits no firma en solitario. ¿Cuál fue el origen de esa canción?

“La compusimos juntos, antes de que el álbum tomase forma. Yo sabía que Tom estaba preparando un álbum en directo y que quería canciones nuevas, asi que le ayudé con la melodía y después él añadió las letras, que eran, como el propio título de la canción indica, fragmentos distintos de cosas que habíamos escrito juntos. Tom los unió y los convirtió en una canción”.

Fuiste el co-fundador del afamado club Viper Room, uno de los más conocidos de Los Angeles, junto al actor Johnny Depp. ¿Cómo os convertisteis en los dueños del local?

“Yo solía actuar alli a menudo, cuando se llamaba The Central. Era uno de mis locales favoritos de L.A. El local tenía dos dueños, y uno de ellos murió de un ataque al corazón, y el otro decidió desentenderse del club, que era una especie de símbolo para nosotros. Durante un tiempo lo llevaron otros tipos, pero no lo estaban haciendo bien, daba la impresión de que no sabían demasiado sobre gestionar un night club, y yo odiaba ver lo que estaba pasando. Anunciaron que cerraban definitivamente y entonces me propuse utilizar unos ahorros que tenía en esa época para comprar el club. No podía hacerlo en solitario, asi que busqué entre la gente de L.A. a otros posibles inversores, y fue cuando Johnny Depp se puso en contacto conmigo. Conocía el club, le gustaba mucho ver actuaciones alli y me propuso llevarlo a medias”.

Johnny Depp todavía no era una estrella de Hollywood, sino que pretendía destacar como guitarrista de Rock, ¿verdad?

“No, no, te estoy hablando de 1991 o 1992, él ya no era músico. Es decir, siempre ha sido un rockero, y sigue siéndolo, pero ya estaba haciéndose un nombre como actor, había ganado bastante dinero en el cine. Siempre me ha caído bien, llegué a colaborar con él en la banda sonora de la película que dirigió, que se titulaba “The brave”.

El club aún lo llevábais vosotros cuando River Phoenix murió en la puerta

“En efecto”.

¿Qué recuerdas de aquel día? Ahora su hermano Joaquim se ha hecho muy famoso, pero entonces muchos comparaban la historia de River con la de James Dean. Se hablaba casi de una pérdida irreparable

“Mira, fue un día horrible, asi de claro. No me meteré en si se pudo haber hecho algo o no, el chico murió de una sobredosis, ya sabes la historia. Respecto a mis sentimientos respecto a ese día, siempre es terrible que una vida tan joven tenga un fin asi, y también me dolió mucho sentir que era el fin de una etapa para el club. Porque River Phoenix tenía muchos fans, era guapo, era joven, y buen actor, y tanto Johnny como yo asumimos que a partir de entonces el club se convertiría en una atracción para turistas, en una especie de lugar de peregrinación macabro para los fans. Cuando de lo que se trataba era de que fuese un lugar que todo el mundo identificase con buenas actuaciones y diversión. Johnny y yo habíamos trabajado muy duro en el club, diseñado cada detalle, y hubo que aceptar que eso había llegado a su fin. Pero me alegro de que siga siendo un buen club en manos de otros”.

Hablemos un poco sobre tus inicios en el mundo de la música, que fueron espectaculares. Llegaste a tocar con Muddy Waters

“No, no, nunca tocamos juntos, pero si que fuimos buenos amigos y nos relacionamos con la misma gente hasta que murió. Toqué con Willie Dixon y con Lightning Hopkins, de hecho a Muddy Waters me lo presentó Willie Dixon, porque Willie era su arreglista y ocasionalmente formaba parte de su grupo. Pero no llegamos a tocar juntos”.

chuck2 Estamos hablando de uno de los músicos más importantes del Siglo XX, sin él no existirían los Stones y tantos otros grupos. ¿Cómo le definirías como persona?

“Encantador. Tuvo una vida dura, llena de privaciones, y sin embargo nunca le vi poner una mala cara a nadie. Le recuerdo con una sonrisa permanente en su rostro”.

Siendo tan joven, ¿cómo surgió la posibilidad de tocar con todos esos gigantes del Blues?

“Aún me lo pregunto, qué vieron todos esos grandes músicos en un pequeño chico blanco y judío como para dejarme ser uno de ellos (Risas). Creo que en un principio les hacía gracia, pero que después vieron en mi a un joven realmente descarado. Porque esos músicos eran enormemente competitivos, estaban todo el rato desafiándose, peleando por ser los mejores, a veces llegaba a extremos ridículos. Y yo tenía ese arrojo de juventud, en plan “yo también puedo hacerlo”, y creo que vieron a un chico que amaba realmente la música”.

Willie Dixon es una referencia igual de importante, y ha tenido una repercusión tremenda en el Rock de los 60. Cream, The Doors, Led Zeppelin… todos han interpretado sus temas. ¿Era Dixon consciente de su importancia fuera del campo del Blues o se comportaba como un bluesman más?

“No lo se, muchos de esos músicos recelaban del Rock, lo veían como algo ajeno al Blues, que era la escencia de todo para ellos. Willie Dixon era alguien realmente serio y disciplinado, yo me dirigía a él como un maestro, nunca le pregunté acerca de cómo se veía a sí mismo. Mis conversaciones con él eran más bien sobre técnica, ten en cuenta que yo era alguien muy muy curioso, aún lo tenía todo por aprender en cuanto a música”.

En esa época Willie Dixon ya había compuesto sus temas más conocidos. ¿Qué impresión tuviste sobre su forma de trabajar?

“Él ya era un hombre de mediana edad, y aún asi me sorprendió lo creativo que era. Él decía que siempre había que encontrar una forma de tirar hacia adelante, en la vida y en la música. Seguía experimentando con nuevos sonidos, buscando maneras de componer canciones diferentes…”.

¿Preferías el Blues rural de gente como Robert Johnson o Son House, o te decantabas por el Blues urbano posterior? Es de dominio público que había una gran polémica sobre el asunto, sobre todo entre los propios músicos

“¿Cuál es la diferencia? No hablamos de distintos tipos de música, sino de avances técnicos. No, para mi no existe polémica alguna, el Blues es sentimiento, y encuentro un sentimiento y una intensidad similares en las viejas canciones de Robert Johnson y en el material de Muddy Waters. Los tiempos cambian, pero la esencia se mantiene intacta”.

¿Ese interés por el Blues te viene de familia?

“Tuve suerte, porque mi padre amaba la buena música, y regentó durante un tiempo una tienda de discos. Tenía una gran colección de discos del primer rock n’ roll, soul, blues, algo de jazz… fue mi aprendizaje. Fue cuestión de tiempo asimilar todo aquel material y empezar a coleccionar discos por mi cuenta. Y eso me llevó a buscar material todavía más oscuro”.

¿Con qué songwriters de tu época te sientes más identificado?

“Sin duda alguna, con Tom Waits. Además de con él, con el primer material de The Velvet Underground, y con los dos primeros discos de Rickie Lee Jones. También era un gran fanda de una banda de los 50, que no era muy famosa, pero si que me gustaba cuando yo estaba empezando, y que se llamaba Mando & the Chili Peppers. Fue una de las primeras bandas de Rock n’ Roll que integraba a músicos latinos, mexicanos en este caso, y que fusionaba la fuerza del Rock de los 50 con sonidos latinos y tex mex”.

Ha sido un placer hablar contigo. Sólo me gustaría pedirte que no tardes tanto en volver a grabar otro disco, y que tu miedo a volar no te impida hacernos una visita pronto

“No, esta vez creo que tardaréis menos en escuchar otro álbum, confío en que las cosas vayan bien. Y sobre una gira, no se en qué países voy a estar, pero voy a ir a Europa pronto”.

J.L. Fernandez, 2007. Entrevista completa publicada en el nº 401 de la revista Popular 1.

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