J.L. Fernandez's Blog

Interviews, articles, and other synthetic delusions of the Electric Head

Entrevista con… Herschell Gordon Lewis, padrino del Gore

Posted by jlfercan en julio 26, 2009

Hay nombres que tienen asegurado un lugar en la historia del cine. Nunca figurarán con letras de oro junto a los más grandes, pero serán recordados con cariño por los aficionados a los géneros más inusuales. El de H.G. Lewis es uno de ellos: festines sangrientos, reverendos psicópatas, aguerridas motoristas imponiendo su ley, musicales nudistas, rednecks sedientos de sangre, monstruos espaciales persiguiendo a chicas en bikini y un largo etcétera de delirios dan forma a su universo cinematográfico.

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Para aquellos que no conozcan su obra, es el autor de una extensa filmografía a lo largo de tres décadas que abarca todo tipo de géneros, y que le ha encumbrado como una de las mayores leyendas del cine de bajo presupuesto y la serie B. Así mismo es evidente su influencia en el mundo del rock n’ roll y en la cultura americana en general. H.G. Lewis es conocido como el padrino del gore, género que él mismo creó junto al productor David Friedman cuando estrenaron “Blood Feast” en 1963, a la que siguieron delirios como “2.000 maniacs” o “Colour me Blood Red”. Su carrera, que ya se componía de una docena de nudie movies durante la década anterior, siguió adelante en los 60 y 70’s, en las que salió airoso de todo tipo de géneros, parodiando el estilo de vida americano y ofreciendo una visión crítica de la sociedad de su país que muy pocos entendían. Quizá su nombre nunca vaya a ser reseñado junto a los de Orson Welles o Howard Hawks, y nunca vaya a ser tomado en serio por los críticos más estrechos de miras, pero lo cierto es que a sus 78 años H.G. Lewis es un superviviente que conoce perfectamente el funcionamiento de la industria del cine, y que recientemente, después de treinta años de ausencia, se ha vuelto a sentar en la silla de director para rodar la segunda parte de “Blood Feast”. Durante los años en los que estuvo alejado del mundo del cine se dedicó a su segunda gran pasión: el marketing y la publicidad, y está considerado uno de los expertos de mejor reputación en este tema, sobre el que ha escrito más de 20 libros. Pese a esto no se olvida de sus seguidores y no tuvo inconveniente en darnos el número de teléfono de su residencia en Florida, para mantener una distendida conversación sobre su vida, su obra y el estado del cine en la actualidad.

¿Cuáles eran tus películas favoritas cuando decidiste dedicarte al cine?

Me cuesta recordarlo, eso fue hace tanto tiempo…(Risas). En realidad, al principio, me interesaba el cine como negocio. Yo empecé trabajando en el mundo de la publicidad en un pequeño estudio, rodábamos anuncios publicitarios, spots televisivos, y anuncios del gobierno. Entonces un amigo me dijo que si lo que quería era ganar dinero rodando, lo que tenía que hacer era rodar películas. Así fué como me infecté con la enfermedad del cine (Risas). Pero estaba el problema de competir con los grandes estudios, allí estaba Hollywood y todos los grandes estudios, Metro Goldwyn Mayer, Warner Brothers, Twentieth Century Fox… sabiamos que podíamos hacerlo igual de bien que ellos, es decir, usábamos las mismas cámaras y trabajábamos igual de duro, el problema era hacerlo igual de bien con una mínima parte del presupuesto y tiempo que ellos empleaban.

Mucha gente sigue fascinada por los años 50, y esa magia tan especial que parecían tener, los drive-ins, el nacimiento del rock n’ roll… ¿qué recuerdas de aquella época?

Bueno, he de decir que para mi los años 50 fueron una verdadera etapa dorada, y es curioso que menciones los drive-ins, supongo que si, que son un simbolo de los años 50, era genial que todo el mundo acudiese a los drive-ins y viesen todo tipo de películas, muchas películas como las que nosotros hacíamos se rodaban pensando en el público de los drive-ins, o no hubiesen podido ser estrenadas. Creo que fueron importantes para mucha gente, y son ya parte de la cultura americana. De todas formas no pienso demasiado en el pasado, los 50 fueron una gran época, pero bueno, los años han pasado y yo sigo aqui.

En esos años dirigiste varias “nudie movies” que son imposibles de encontrar hoy en día, háblame sobre ese tipo de filmes

Eran películas que simplemente buscaban un fin comercial. La pregunta que uno siempre ha de hacerse a la hora de dirigir películas independiente es: ¿Cómo puedo hacer películas que puedan competir con las de los grandes estudios, con la mitad de presupuesto y que atraigan gente a las salas?. Si te sitúas en los años 50 y 60, comprenderás que entonces no teníamos videos, ni televisión por cable, y por supuesto no teniamos dvd’s. En esa época, el productor, o ganaba dinero con la recaudación de la taquilla, o no ganaba absolutamente nada, por eso hacíamos películas que pudiesen interesar a los propietarios de las salas cinematográficas. Y ahi es donde tenian sentido las ‘nudie movies’. ¿Como competir con las grandes producciones? en esos tiempos eran un valor seguro las películas en las que apareciesen mujeres enseñando sus pechos (Risas), aunque pueda parecer extraño hoy en día, que estamos acostumbrados a ver ese tipo de cosas todo el tiempo, antes la gente acudía en masa a ver ese tipo de filmes. En realidad eran películas divertidas con mucho sentido del humor, hasta que el género se empezó a popularizar, y cada vez se hacían películas más desagradables y obscenas, y decidí dejar ese género, y así fué como empecé a hacer otro tipo de cine.

¿Nunca te interesó la pornografía?

Se convirtió en un fenómeno muy popular por aquel entonces. No es que no me gustase, no tenía nada en contra del porno, simplemente preferí no formar parte de ello.

Eres conocido como “El padrino del Gore”, pero muy poca gente sabe que antes de eso, también creaste otro género cinematográfico: el musical nudista, con tu película “Goldilocks and the Three Bares”. Creo que es un concepto interesante, ¿como se te ocurrió la idea de mezclar nudismo y cine musical?

Oh, nunca lo había pensado (Risas). Casi nadie me pregunta por ese film. Lo que pasó con “Goldilocks and the three bares”, fué que en realidad la hice por encargo. Un propietario de un cine, Tom Doubt, de Chicago, pensó que en vez de pagar por exhibir películas de otros, le saldría mucho más barato encargar sus propias películas a gente de confianza, amigos que estábamos metidos en el mundo del cine, haríamos películas para él y podría exhibirlas el tiempo que desease, así que Tom Doubt me encargó “Goldilocks and the three bares”.

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Tú creaste el género gore cuando filmaste “Blood Feast” en 1963. Háblame sobre como surgió la idea de que crear ese tipo de películas

En ese momento yo quería hacer algo diferente. El problema, como siempre, era el presupuesto: no podía hacer una película de ciencia ficción porque no podía costear los efectos especiales, no podía rodar una comedia porque no podíamos pagar a actores famosos que asegurasen su éxito en los cines, y sería un suicidio presentar un tipo de película así sin nombres conocidos, nadie estaría interesado en exhibirla. Así que me di cuenta de que nunca nadie había retratado la sangre y la violencia tal y como es. La idea surgió un día que estaba viendo uno de esos viejos filmes de gangsters, y había una escena en que la polícia disparaba y mataba a uno de esos criminales,  el gangster caía al suelo, con los ojos cerrados, sin una gota de sangre, y yo pensé “Hey, espera un momento…no es así como sucede” (Risas), si realmente disparas a alguien, se produce un baño de sangre, y los ojos del cadáver seguirán abiertos, de hecho, “Blood Feast” fué la primera película en la que se veía morir a gente con los ojos abiertos. Yo quería romper las reglas, me consideraba un outlaw en esos tiempos.

¿Tuviste problemas con la censura en aquella época?

Sí, muchísimos. Al principio no, ya que cuando estrenamos “Blood Feast”, existía regulación para mostrar desnudos, para mostrar obscenidad, y en “Blood Feast” no había desnudos ni obscenidad, tenían regulación muy estricta para todas esas cosas, pero todavía no existía una regulación clara acerca de mostrar sangre y vísceras en pantalla, simplemente porque nadie lo había hecho antes, asi que no pudieron censurarla. Atrajo a muchísima gente a los cines, funcionaba gracias a la publicidad y al boca a boca y comenzaron los problemas. Cuando hice la siguiente película, “2.000 maniacs”, todos los ojos estaban puestos sobre ella, y empezaron los problemas, ya que mucha gente se había sentido molesta con la violencia mostrada en “Blood Feast”. En mis siguientes films traté de dosificar un poco las escenas sangrientas. Me sorprendían mucho las reacciones de la gente ante mis películas, no se si conoces la última película que hice en los 70’s, “The Gore Gore Girls”.

Sí, la he visto

Pues bien, cuando estrenamos esa película, en 1975, teníamos dos tipos de reacción, la reacción de los espectadores de mediana edad, que se escandalizaban, y la de los que tenían menos de 35, que era algo mejor, pero yo seguía teniendo la impresión de que nadie lo había  entendido. Hace poco me invitaron a un festival de cine, donde volvieron a proyectar “The Gore Gore Girls”, y la audiencia estaba compuesta básicamente por gente joven, y todos captaron perfectamente el sentido de la película.

Me gustaría hablar de David Friedman, él fué parte esencial de tus películas más conocidas, de hecho solíais firmarlas conjuntamente. ¿Como decidisteis empezar a trabajar juntos?

Coincidimos en el estudio para el que hice mi primera película, que no era una película gore, se llamaba “The Prime Time”. Dave era productor en el mismo estudio y me propuso trabajar juntos, autofinanciando nuestros proyectos y ocupándonos de todo, yo dirigía y me ocupaba de la cámara, y Dave era productor y el hombre de sonido, ¡no había más gente trabajando con nosotros!. Decidimos rodar algunos pequeños filmes e hicimos uno que tuvo un gran éxito, un nudie llamado “The adventures of Lucky Pierre”, y nos dimos cuenta de que funcionábamos como un equipo, trabajamos juntos en mis tres primeras películas gore: “Blood Feast”, “2.000 maniacs” y “Colour me blood red”. Luego Dave decidió mudarse a California, y nuestras carreras tomaron rumbos diferentes. Pero hace poco nos volvimos a encontrar, y nos dimos cuenta de que todavía estábamos muy unidos.

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“Blood Feast” fue un enorme éxito, y ganasteis un montón de dinero con la película, ¿como afectó ese éxito a tu vida de entonces?

Bueno, ¡no puedo decir que me afectase de forma negativa! (Risas). Lo más importante del éxito de “Blood Feast” no fué el éxito económico, sino la reputación que nos creamos dentro del cine de bajo presupuesto, que nos abrió las puertas para seguir haciendo películas.

En 1964 estrenaste tu película “2.000 maniacs”, que es mi favorita de las que has hecho

Oh, de hecho es mi favorita también, es una película de la que nunca me canso.

¿La rodasteis realmente en el sur?

Si, rodamos “2.000 maniacs” en Orlando, en una pequeña localidad que fué absorbida por la gran corporación que estaba construyendo el parque temático de Disneyland, así que hoy en día el pueblo donde sucedía la historia en la película forma parte de ese gran parque temático.

¿Tuvisteis algún problema con la gente del sur? ¿A nadie le pareció ofensiva la visión del sur que ofrecíais en “2.000 maniacs” con todos esos sureños vengativos y sedientos de sangre?

No, de hecho nos dieron toda su colaboración. Siempre he sentido un gran interés por las historias del Sur, y enseñé literatura durante algún tiempo en la Universidad, en Mississippi. Debes recordar un poco la historia de Estados Unidos para entender qué es lo que quise contar en “2.000 maniacs” y remontarte a la época de la Guerra Civil Americana. La película está basada en una historia popular sureña que había ocurrido cien años antes, durante la Guerra Civil, en la que se cuenta que el ejército yankee entró en un pequeño pueblo sureño y lo redujo a escombros, así que los sureños juraron venganza. Es una historia que había oído contar muchas veces y siempre tuve la intención de llevarla a la pantalla.. Hace poco me enteré de que habían hecho una nueva película con el mismo argumento, y la habían llamado “2001 maniacs”.

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¿Un remake?

Exacto, pero yo no tengo nada que ver con ello.

Tu siguiente película, en 1965, fue “Colour me blood red” y la última hecha a medias con David Friedman. ¿Era una sátira al mundo del arte?

Si, claro que era sátira al mundo del arte. Me han preguntado muchas veces sobre la película y nadie parece darse cuenta de que era una gran broma hacia el mundo del arte y de los artistas, los críticos… Ya sabes, en la película se cuenta la historia de ese pintor que necesita sangre humana para seguir pintando sus cuadros…Yo siempre quise burlarme de todo en mis películas, y en especial de ese tipo de cosas que son tomadas tan en serio y con tanto respeto…Pretendía que fuesen bromas que entendiese el público, y sin embargo muchas veces se escandalizaban y no lo entendían, pero por supuesto que me estaba riendo de todas esas cosas.

He oído que en los años siguientes llegaste a trabajar en películas infantiles, ¿es cierto?

Si, pero fueron trabajos por encargo. Hice una película llamada “Jimmy, the boy wonder”, era una película para niños, sobre un chico que tenía el poder de parar el tiempo, tenía ese poder milagroso, de parar el tiempo y volver a hacerlo correr cuando él quería. También participé en una producción de animación de 12 minutos.

¿Y no fue un cambio extraño?

No, ¿por qué iba a serlo?

Me refiero a pasar de dirigir películas llenas de crímenes sangrientos a películas infantiles

Oh, ya veo lo que quieres decir, pero si lo piensas, el proceso es el mismo, en ambas se usaban el mismo tipo de cámaras, el mismo tipo de sonido, no había ninguna diferencia, a excepción del público.

Más tarde dirigiste “Monster a Go-Go”, ¿que recuerdas de esa película?

“Monster a Go-Go” no es una película enteramente mía. Yo había estado trabajando en una película, “Moonshine Mountain”, y ahora intentaba terminar mi siguiente proyecto, y conocía a un director que estaba filmando esta película que luego sería “Monster a Go-Go”, pero que estaba a punto de abandonar el proyecto por falta de financiación, así que le propuse encargarme yo del proyecto y completarla con el metraje que yo había estado rodando. Le dije “tu tendrás tu película y yo la mia”, y unimos los metrajes de ambos. Además de eso el título de “Monster a Go-Go” fue idea mia, porque el título original no tenía ningún sentido (Nota:El director original era Bill Rebane, y el título “Terror at Halfday”)

¿Como hicisteis para unir el argumento de las dos películas?

Oh dios mio, el argumento de “Monster a Go-Go” era terriblemente estúpido (Risas). En la historia había un astronauta, que iba al espacio y se contagiaba de una especie de virus espacial…y volvía a la tierra convertido en un monstruo, que perseguía a varias chicas en bikini, y al final tenía que intervenir el ejército. El actor que interpretaba al monstruo en “Monster a Go-Go” se llamaba Henry Hite, y era el hombre más alto del mundo por aquel entonces, era divertido porque su apellido era realmente Hite, que se parece a ‘high’ (Risas), medía unos ocho pies de alto, y le tuvimos que convencer para que aceptase interpretar al monstruo.

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En ese mismo año, 1967, llegaste a estrenar cuatro películas, ¿como hacías para trabajar tan rápido?

No hay ningún secreto en ello, todo consistía en tener claro lo que querías hacer y hacerlo, el secreto era llegar, rodar y marcharte. El mundo de las películas independientes era muy competitivo, había gente que trabajaba aún más rápido, la cuestión no era buscar la perfección, sino hacer películas y estrenarlas, muchas veces el dinero que ganábamos con una película lo empleábamos para filmar la siguiente.

Una de esas películas de 1967 fue “A Taste of Blood”…

Me encanta esa película.

Era una película de vampiros muy inusual

Si que lo era. Podriamos decir que “A Taste of Blood” fue mi obra maestra. Nunca conté con un presupuesto tan alto para rodar una película. El argumento estaba inspirado en la novela “The secret of Doctor Alucard”, si te fijas, Alucard es Dracula al revés (Risas). Evidentemente, cambié el título, y finalmente se llamó “A Taste of Blood”, y en la película cambia un poco la visión que tenemos sobre Dracula, ya que el protagonista es uno de sus descendientes directos, que descubre su parentesco con el vampiro y va matando a los que acabaron con la vida de Dracula. Actualmente han estrenado una película, “Van Helsing”, con un argumento parecido, aunque por supuesto con muchos más medios. No la he visto pero me han dicho que es una película terrible.

Otra de tus películas de aquel año fue “The Gruesome Twosome”, en la que los protagonistas eran una familia de psicópatas

“The Gruesome Twosome” trataba sobre una vieja mujer que tenía una tienda de pelucas, tenían las mejores pelucas de la ciudad, y eso era porque su hijo retrasado mental, que vivía en el sótano, le arrancaba la cabellera a varias mujeres y utilizaba su pelo para las pelucas (Risas).

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¿Que puedes contarnos sobre “Blast Off Girls? Esa era una película de rock n’ roll.

Bueno, hicimos “Blast Off Girls” porque era la época en que las películas sobre rock n’ roll estaban arrasando en taquilla, un film de rock n’ roll suponía un éxito inmediato. Por aquel entonces no me preocupaba tanto qué tipo de película tenía que hacer, sino que los cines la proyectasen.

¿Te gustaba el rock n’ roll en aquella época?

Si, me gustaba el primer rock n’ roll, en aquellos años el rock and roll todavía era algo novedoso, y era la época en la que aún era melódico, podías silbar las melodías de las canciones, pero nunca estuve demasiado interesado en el rock, para mi gusto, hoy en día ya no es melódico y ha acabado convirtiéndose en ruido.

¿Te interesaban artistas como Elvis?

No realmente, nunca me gustó demasiado Elvis Presley, aunque tenía talento, me gustaba la canción ‘Hound Dog’, la estrofa ‘you ain’t nothing but a hound dog’, era una gran frase. ¿Conoces la canción “Rock around the clock”?

Sí, por supuesto

Me gustaba mucho “Rock around the clock” de Bill Haley and his Comets, esa era una gran canción y sonaba constantemente en todas partes.

Otro género muy representativo de la época eran las películas de pandilleros juveniles, tu película “Just for the Hell of It” trataba el tema

Pandillas juveniles, exacto. No fué unicamente por películas como “Rebelde sin causa”, sino que el tema de las pandillas juveniles fué un auténtico fenómeno social, de repente ocupaban muchas líneas en los periódicos y las bandas más conocidas empezaron a tener con sus acciones una repercusión que nunca habían tenido antes.

La siguiente película que estrenaste es una de mis favoritas, “She-Devils on Wheels”

Coincidimos, es una de mis favoritas también, esa y “2.000 maniacs”, y además “She-Devils on Wheels” fué uno de mis mayores éxitos en taquilla, recaudó mucho dinero teniendo en cuenta lo que costó. Hicimos “She-Devils on Wheels” cuando todo el mundo estaba haciendo películas sobre motoristas, que se pusieron muy de moda, a nosotros se nos ocurrió cambiar un poco el concepto, y quizá ese fue el motivo de su éxito, tuvimos la idea de hacer cine sobre motoristas pero con chicas sobre las motos, una banda femenina de motoristas (Nota: The Man-Eaters), que odiaban a los hombres y se enfrentaban a otra banda masculina, hasta que una de ellas se enamoraba de un chico, volví a romper las reglas, era algo que nunca se había hecho antes, en esa película eran las mujeres las que mandaban.

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¿Utilizasteis como actrices a auténticas motoristas?

Sí, todas y cada una de ellas eran, jamás tuvimos que enseñar a ninguna de aquellas chicas a ponerse sobre una Harley Davidson, o una BMW, el problema es que no eran actrices, sino motoristas. Puede que en mis películas no pudises contar con las mejores actrices, pero a lo largo de mi carrera he trabajado con mujeres muy interesantes, desde luego que si (Risas).

En 1970 volviste al cine sangriento con “The Wizard of Gore”, ¿por qué decidiste retomar el género?

En realidad nunca me había apartado totalmente de él, en “She-Devils on Wheels” ya había algunas escenas sangrientas, aunque es cierto que “The Wizard of Gore” era una película mucho más explícita en ese sentido. Pero es una película de la que no estoy muy satisfecho, hubo muchísimos problemas para terminarla, problemas de dinero, problemas con los miembros del equipo, al final todos eran problemas. En la película podemos ver a un mago que tortura realmente a las chicas que participan en sus espectáculos de magia. ¿Te gustaba el mundo del circo y de la magia?

Si, creo que a todos nos fascinan ese tipo de espectáculos, me metí mucho en ello cuando preparábamos “The wizard of Gore” e intenté reflejarlo en la película.

También dirigiste “This stuff ‘ll kill you!”, con un reverendo psicótico que asesinaba a mujeres de comportamiento sucio. ¿Tuviste problemas con las mentalidades conservadoras?

Si, como siempre (Risas). De hecho la película fue rodada en Oklahoma, que tiene fama de ser uno de los lugares más conservadores de los States, los teníamos en frente todo el tiempo, gente muy tradicional, religiosa y conservadora que a su vez viven de destilar licor ilegal (Risas). Se supone que la película era una sátira sobre el conservadurismo, pero desde luego nadie lo entendió como yo esperaba. Pero eso era algo que sucedía con mucha frecuencia.

Bien, tu última película fué “The gore gore girls”, que en mi opinión es un conjunto de lo más representativo de tu cine: crimenes sangrientos, buena música, humor negro y strippers, ¿como se te ocurrió hacer una película como esa?

Había mucho humor en ella, humor negro, pero entonces la industria ya trabajaba de forma muy distinta a cuando yo empecé, supongo que es curioso, ya después de estrenarla decidí que sería mi última película, y sin embargo, aqui estoy y es muy extraño, hice la segunda parte de “Blood Feast” y es posible que haga más películas pronto. La bola de cristal  está borrosa, no soy capaz de ver con claridad lo que me depara el futuro, eso es algo que he aprendido después de tantos años: las cosas son impredecibles.

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¿Conoces a la banda The Cramps? Creo que en su estética toman muchas cosas de películas tuyas como “The gore gore girls”

Conozco a The Cramps, también se que hay un grupo de rock femenino, que se llaman The Gore Gore Girls, y eso es fantástico.

¿Podrías relatar alguna anécdota curiosa que os sucediera durante los rodajes?

Bueno, nos ocurrieron cosas realmente graciosas mientras rodábamos, recuerda que disponíamos de muy poco dinero para hacer esas películas, y no podíamos pagar unos buenos efectos especiales, asi que muchas veces teníamos que improvisar sobre la marcha, y nos sucedieron cosas realmente divertidas poniendo en práctica los efectos especiales. Nos sucedió algo muy gracioso mientras rodábamos “Blood Feast”, no se si recordarás la escena en la que a la chica le cortan la lengua. Pues bien, conseguimos la lengua y nos dispusimos a rodar la escena ese mismo día. Rodábamos en habitaciones de moteles baratos en Miami, y para conservar la lengua tuvimos que meterla en una nevera, porque estábamos en verano y en Miami  hacía una temperatura de unos 30 o 35 grados fuera. El problema fué que justo en esos momentos hubo un corte de energía, así que aquella nevera en realidad no estaba funcionando. Todavía recuerdo como olía aquello…(Risas). Lo peor fue cuando le comunicamos a la actriz que para rodar la escena debía meterse realmente esa lengua en la boca…¡Y al final lo hicimos, la metimos en su boca! (Risas).

Otro rodaje divertido fue el de “She-Devils on Wheels”, ese rodaje fué tan loco…Estábamos rodando una escena que incluía una decapitación, y una cabeza ensangrentada debía salir volando por los aires. Hicimos una toma y aquella cabeza bañada en sangre aterrizó sobre mi y me dió de lleno, tuve que buscar un buen detergente y lavar mi ropa alli mismo, ¡podían arrestarme si salía de allí con la ropa empapada en sangre!. Cuando rodábamos en interiores era mucho peor, muchas veces yo mismo tenía que quedarme después del rodaje y encargarme de limpiar todo aquel ‘bloody mess’ (Risas).

¿Alguna vez utilizaste nombres falsos para dirigir alguna película?

Sí, para algunas de las películas que hice para Tom Doubt, y también en mis primeras películas, cuando no quería ser reconocido en ellas, firmaba como Lewis H. Gordon, porque Gordon es mi segundo nombre, era algo muy común utilizar nombres falsos en películas que no te convencían del todo o en las que no podías tenerlo todo bajo control.

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¿Como te sientes cada vez que la crítica hablaba de tus películas como basura?

No me afecta en absoluto, nunca lo ha hecho. Yo nunca hice películas para los críticos, los críticos estaban totalmente fuera de mi mundo. Lo que a mi de verdad me preocupaba era la reacción del público, que no saliesen decepcionados de la sala, yo hacía películas para que, cuando los espectadores saliesen de la sala, comentasen “hey, ¿has visto eso?”. Los críticos siempre han atacado mis películas y entiendo que es su trabajo, algo perfectamente respetable, pero el tiempo ha pasado y se sigue hablando de ellas, mientras que habia películas de la época con buenas críticas de las que ya nadie se acuerda.

¿Cuando empezaste a ser considerado una figura de culto?

No se exactamente cuando empezó todo, pero fué hace ya bastante tiempo, creo que todo empezó a mediados de los años 80. Me llamaron desde New York, me invitaban a asistir a una proyección especial para la noche de Halloween, una de esas retrospectivas de Halloween en las que ponen películas de terror consideradas clásicas, me comunicaron que iban a proyectar “The Wizard of Gore”. Al principio creí que se trataba de una broma (Risas). Fuí a New York y no me lo podía creer, porque muchas de aquellas personas me reverenciaban y se declaraban seguidores de mi obra, algo que nunca había pasado antes, porque durante años mis películas no le habían importado a nadie. Yo creo que se debe a que muchas de esas personas volvieron a ver esos filmes gracias a la aparición del videocassette, y eso ahora se ha incrementado con la aparición del dvd.

Me gustaría saber tu opinión sobre un director de tu misma época: Ed Wood

Oh, dios mio…(Risas) Ed Wood tenía otro tipo de actitud, en mi opinión, Ed Wood, cinematrograficamente, era un inepto. Se que llegó a trabajar con Bela Lugosi, que estaba arruinado y muy metido en drogas, que Ed Wood solía ponerse ropa de mujer… no, realmente no me interesan nada sus películas ni lo que le rodeaba, aunque se que se ha hecho muy famoso después de la película sobre su vida, esa película le ha glorificado. ¿Quién le interpretaba, Jeff Bridges?

No, era Johnny Depp

Si, es verdad. Vi algunas de las películas de Ed Wood pero no creo que haya nada profesional en ellas, al menos en lo que yo he visto. En mis películas sin embargo cuidábamos mucho más ese tipo de detalles, no creo que tengamos nada que ver.

 

Te lo preguntaba simplemente porque hacia cine de bajo presupuesto en la misma época, pero no creo que vuestras películas se parezcan

Oh, te lo agradezco… ¡eso espero! (Risas)

¿Te interesa el cine de terror actual?

No realmente, he intentado ver algo de cine de horror actual y por lo general no me dice nada, creo que el público ya está acostumbrado a verlo todo, que no se impacta con nada, y sin embargo se le da más de lo mismo.

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Estoy de acuerdo, creo que se ha perdido la frescura que tenían peliculas de bajo presupuesto como las tuyas

Todas las películas de terror que se hacen hoy en día siguen una fórmula predeterminada, y eso es lo que les quita la capacidad de impacto y de diversión. No se atreven a romper las reglas. Otra cosa que noto es que la gente que hace cine de terror ahora se olvidan siempre del humor, que es algo que nunca faltaba en el tipo de películas que nosotros hacíamos. Hace poco vi esa película, “Kill Bill”, y para mi gusto esa película no tiene nada, no tiene historia, no tiene personajes interesantes, no tiene humor… me pareció una película sin ningún sentido.

¿Te sientes orgulloso de tus películas hoy en día?

De lo que más orgulloso estoy es de haber creado un género que finalmente ha conseguido el respeto que merecía. De lo que no estoy del todo orgulloso es de las condiciones en las que tuvimos que hacer algunas de esas películas, ni de las técnicas que empleamos en algunas escenas. Cuando las vuelvo a ver me doy cuenta de que habría cambiado muchas cosas si hubiese tenido más tiempo, más dinero y más gente con talento a la hora de filmarlas. Pero las condiciones fueron esas y no estoy dispuesto a pedir disculpas por nada, esas son mis películas, si echas un vistazo a mi página web, ahi están todas ellas, son parte de mi vida.

J.L. Fernandez, 2004. Entrevista completa publicada en el nº374 de la revista Popular 1.

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