J.L. Fernandez's Blog

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Bob Dylan -Together through life (2009)

Posted by jlfercan en agosto 24, 2009

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Éste álbum no estaba en el guión. Algunos esperaban una nueva obra de impecable construcción, que cerrase una supuesta trilogía iniciada en “Love & Theft”, y continuada por el exitoso “Modern times”. Se nos habló de un proyecto con Jack White que recuperaría canciones inéditas de Hank Williams. Incluso desde el entorno del artista se nos contó que Dylan estaba en el estudio junto a Rick Rubin. Pero “Together through life” no es el disco que todos esperábamos, sino simplemente el trabajo que Dylan necesitaba hacer a estas alturas de su carrera. “Together through life” es el capricho de un excéntrico. Es un disco caótico y desvencijado, una colección de pequeñas canciones, románticas y de aires fronterizos, que sólo pretenden hablar del amor enfermizo y el dolor de la pérdida.Diez nuevas canciones de combustión rápida y sonoridades pantanosas, inspiradas por el largometraje “La vie en rose” del director francés Olivier Dahan, una road movie para cuya banda sonora Dylan compuso inicialmente el tema “Life is hard”. Liberado de la presión que supone acabar una trilogía que quizá él nunca concibió, aprovecha un descanso de su gira perpetua para entrar en el estudio junto a invitados de excepción como el Heartbreaker Mike Campbell o el líder de Los Lobos, David Hidalgo. Se reencuentra con un viejo conocido, el letrista de Grateful Dead Robert Hunter para firmar a medias los textos, y registran en tiempo record un material que rebosa urgencia y espontaneidad, y que, en definitiva, pide a gritos un lugar en sus repertorios actuales.

Su nuevo trabajo nace con vocación de referencia menor, y es evidente que no hay aquí ningún tema del calibre de “Mississippi”, “Nettie Moore” o “Thunder on the mountain”, y que en ese sentido, estamos ante un trabajo algo más ligero que sus predecesores. Pero dicha ligereza tiene la ventaja de que podemos escuchar a un artista disfrutando con su banda, sin tomarse demasiado en serio a sí mismo, y entregando sus canciones más infecciosas desde la oscarizada “Things have changed”. Si en “Love & theft” y “Modern times” encontrábamos instantáneas en sepia de una América rural y casi mitológica, éstas nuevas canciones podrían sonar en las jukeboxes de los bares de carretera de esas tierras alejadas de la mano de Dios.O figurar en el repertorio de cualquier banda de Blues que se atreviera a girar por aquellos parajes. Una banda comandada por un viejo tahúr que ya hace mucho tiempo que soltó el tremendo lastre que supone llamarse Bob Dylan.

Una vez más tras los controles bajo el pseudónimo de Jack Frost, e inspirado según sus propias palabras en el sonido de las viejas grabaciones de sellos como Sun o Chess Records. Robando frases, acordes y melodías a los viejos Bluesmen, y facturando, en definitiva, música atemporal que, de no venir firmada a por él, podría pinchar perfectamente en su excelente programa de radio. En sus anteriores trabajos, parecía nutrirse de los géneros surgidos al abrigo del Delta del Mississippi y el medio oeste, pero en esta ocasión pone rumbo al sur y se acerca a la frontera, y es que el acordeón de Hidalgo y los ritmos latinos están omnipresentes a lo largo del minutaje. El tema inicial,

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“Beyond here lies nothing”, es una delicia a ritmo de mambo desquiciado, donde se confirma que Dylan recuerda cada vez más a Tom Waits, abandonando el registro nasal utilizado en “Modern times” para rugir con una voz más rota que nunca. Los ritmos tex mex vuelven a aparecer en “If you ever go to Houston”, un tema al estilo Doug Sahm, y especialmente en “This dream of you”, único tema firmado aquí por el de Duluth en solitario, y que es lo más parecido a una ranchera que haya grabado jamás.

El disco apenas llega a los cuarenta y cinco minutos y se disfruta del tirón, sin temas largos que hagan caer en la monotonía al oyente. Es de destacar la gran labor de Dylan como cantante en esta ocasión, que utiliza sus cuerdas vocales como el instrumento más expresivo posible, llegando a sonar iracundo o desesperado, tierno o lujurioso según las circunstancias. Así, mientras la quebradiza “Life is hard”, marcada por la mandolina y el pedal steel de Donnie Herron llega a conmover al oyente, su voz suena realmente diabólica en Blues infernales como la arrastrada “Forgetful Herat”, por no hablar de “My wife’s hometown”, en la que Dylan le roba la cartera a Willie Dixon, cogiendo su “I just want to make love to you”, y cambiandole la letra, para contarnos que el infierno es el hogar natal de su esposa. Al menos, en esta ocasión tuvo el detalle de incluir al fallecido Bluesmen en los créditos.

Nuestro protagonista se compadece de todas las Jolene de este mundo, y les dedica la canción homónima para que no sean únicamente las protagonistas de una canción de Dolly Parton. Este tema es un divertido Blues Rock estilo Chicago en el que Mike Campbell se luce a las seis cuerdas, y la banda suena realmente espontánea, sin sofisticación alguna. En la recta final nos encontramos con “Shake shake mama”, otro Blues, en este caso pasado de revoluciones, casi rockabilly, que constituye quizá el momento más flojo del álbum, y que da paso a uno de esos temas que sólo Dylan es capaz de hacer. Me refiero a “I feel a change comin’ on”, glorioso en su sencillez, y que a pesar de su esperanzador título (podría pensarse que retoma el himno de Sam Cooke “A change is gonna come”) presenta una letra llena de cinismo y mala baba. “Estás tan puta como siempre/ podrías prenderle fuego a algo”, suelta el muy cabrón, con toda la naturalidad del mundo. Aunque no todo el cinismo gira en torno a la presencia femenina, constante en éste álbum, sino que también se guarda alguna bala para sí mismo y su personaje público. “Estoy escuchando a Billy Joe Shaver/ y leyendo a James Joyce/ la gente dice que tengo la sangre de la tierra en mi voz”. En lugar de cerrar su trabajo con uno de esos extensos medios tiempos marca de la casa del estilo de “Highlands”, “Desolation row” o “Ain’t talking”, quema los últimos cartuchos en menos de cinco minutos con el tema más rockero que registra en años. “It’s all good” es sencillamente alucinante. La banda trota al estilo Chuck Berry y Dylan escupe una sentencias apocalíptica tras otra hasta la extenuación : “Políticos robando/ cocinas llenas de moscas/ ladrillo a ladrillo te van hundiendo/ una gota de agua es suficiente para ahogarse/ pero todo está bien…”. No está nada mal para un tipo que, tras cincuenta años de carrera y treinta y tres discos de estudio a sus espaldas, todavía se empeña en ofrecer más de cien conciertos al año. Nuestros padres pueden contar como fue ser contemporáneos de genios como Picasso, Einstein o Orson Welles. Nosotros podemos congratularnos de ser testigos de una de las mejores etapas creativas de otro genio llamado Robert Zimmerman.

J.L. Fernandez, 2009. Publicado en el nº428 de la revista Popular 1.

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