J.L. Fernandez's Blog

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Axl Rose y “Chinese democracy”: quince años en busca de la nada

Posted by jlfercan en septiembre 27, 2009

ch1Parecía que no iba a suceder nunca pero… aquí está. Después de quince largos años, y presionado hasta lo inimaginable por su compañía de discos, Axl ha editado “Chinese democracy”. Más que una colección de canciones al uso, estamos ante la primera obra musical creada colectivamente. Y es que lejos de la frescura y novedad que se presupone a cualquier lanzamiento discográfico, gran parte del material aquí presente formaba ya parte de nuestras vidas desde hace años, aunque fuese en estado embrionario. Acompañando al excéntrico líder de Guns N’ Roses en su particular travesía por el desierto, desde que en los albores de la década pasada anunciase cual iba a ser el titulo de su siguiente trabajo, y el rosario posterior de rumores, filtraciones en Internet y presentación de temas nuevos en directo que todos recordamos.

Casi cuesta creer que exista, y una vez sonando en nuestro reproductor, el resultado varía en base al orden en que cada uno de nosotros hubiese ordenado las diferentes piezas en nuestra cabeza. Se antoja, por lo tanto, enormemente difícil hacer una reseña en caliente de un trabajo como el que nos ocupa, debido a la dificultad de llegar a una conclusión acerca del valor artístico, trascendencia o cumplimiento de expectativas de una obra que se ha demorado más de quince años.

Si dejamos a un lado lo tortuoso de su gestación, y tratamos a “Chinese Democracy” simplemente como el nuevo álbum de Guns N’ Roses, e intentamos  determinar de forma objetiva si la espera ha valido la pena, la respuesta es un “no” rotundo. Porque al fin y al cabo, no tenemos un clásico entre manos, ni siquiera algo de un nivel similar a los dos volúmenes de “Use your illusion”, sino más bien ante un monumento al exceso que se hunde, inevitablemente, bajo sus propias pretensiones. Un fracaso que no viene dado, como todo parecía indicar, por la forma, sino por el fondo.

A estas alturas, todos esperábamos un exceso de barroquismo, sobreproducción y megalomanía, y a fin de cuentas, la brecha en cuanto a sonido y concepto, fue mucho mayor en los cuatro años que separan “Appetite for destruction” de los “Illusions”, que en los diecisiete que separan aquellos del disco objeto de esta reseña. En consecuencia, momentos tan histriónicos como “Madagascar” o “Riad N’ the Bedouins”, no son más que la progresión lógica de aquellas “Coma” o “Estranged” que tanta polémica causaron entre los fans en su momento. Es lo que cabía esperar de Axl a estas alturas, y es justo lo que nos ha entregado. Las baladas abigarradas al piano y las composiciones introspectivas dominaban el mundo del pelirrojo vocalista en 1991, y lo mismo vuelve a suceder en 2008, cubos de pollo frito y guitarras con forma de pie aparte.

ch3

En realidad, el gran reproche que podemos hacer al autor de este Frankenstein sonoro es que no haya logrado poner freno a todo este maremagnum de egocentrismo. No caben dudas de su talento melódico, y el recital vocal a lo largo del minutaje le reafirman como uno de los cantantes más personales y brillantes de su tiempo, pero siempre nos intrigará saber cómo hubiesen sonado éstas canciones con la ayuda de un verdadero productor y una dirección musical definida, capaz de dotar a “Chinese democracy” de una homogeneidad, ya fuese netamente rockera o más experimental, de la que carece. De momento, debemos conformarnos con un álbum que viene a ser a la carrera de nuestro protagonista lo que “Inland Empire” lo fue a la de David Lynch: un derroche de talento en bruto, excesivo en minutaje y pretensiones que termina mostrando a su creador perdido en su propio mundo, sin que nadie a su alrededor trate de llevar el resultado a un lugar seguro o digerible para el oyente medio.

Pero todo ello no quiere decir que estemos ante el engendro digno de Spinal Tap que sus detractores llevan años vaticinando. Basta con obviar las palabras Guns N’ Roses y aceptarlo como lo que es: una obra en solitario, un viaje a la psique torturada de Axl, en su inexplicable batalla contra el mundo que le rodea. Admirando su capacidad camaleónica y su voluntad de no caer en los clichés rockeros exhibidos una y otra vez en el pasado. Sólo por eso ya le gana la partida a cualquier cosa grabada por sus ex compañeros de banda en las últimas dos décadas.

Slash, Duff e Izzy han grabado buenos trabajos en solitario, sólo que adscritos a una serie de palos rockeros de lo más sobreexplotados. Por el contrario, hay algo personal, intransferible, e innegablemente genial en muchos momentos de “Chinese Democracy”, y en su ciega voluntad, apreciable a primera escucha, de crear el disco de Rock más impactante de su era, que convierten la audición en algo hipnótico ante lo inusual de la propuesta, impregnando momentos tan inspirados como el potente tema título, “Better” o “There was a time”, mientras que brillantes medios tiempos como “Street of dreams”, “Catcher in the rye” o la lúgubre “This I love” no hubiesen desentonado dando pausa a los momentos más rockeros de “Use your illusion”. Pero precisamente esa clase de momentos más rockeros son los que se echan de menos aquí, y es que “Chinese democracy” echa a andar sosteniéndose en una dinámica muy diferente: la de su propia esquizofrenia. Saber que el sendero no conduce a ninguna parte no hace el viaje menos emocionante, y uno no puede dejar de sorprenderse con esa imposible “If the World”, con sus estrambóticas guitarras flamencas y ch2ese groove puramente 70s, donde Axl parece transmutarse en una suerte de Sly Stone en ácido al que le hubiesen encargado la sensual banda sonora destinada a abrir los créditos de un film de James Bond inexistente, o de volver a escuchar “Shackler’s revenge” y su extraño ritmo, incapaz de discernir si estamos ante un tema genial o lo más demencial que haya sido publicado bajo las siglas GNR. Volviendo atrás una y otra vez, encontrando mil matices que convierten la experiencia en algo único y radicalmente diferente.

Por lo tanto, no debemos pensar en el tiempo perdido ni añorar el pasado. “Chinese democracy” no es ni más que menos que una amalgama de todo lo que amamos y odiamos de William Axl Rose, y sus quince años en busca de la nada. Y probablemente es un trabajo que ilustre como ningún otro las contradicciones y los excesos de una época en la que las estrellas de Rock actuaban como auténticos dictadores ególatras, caminando por la cuerda floja siempre entre la genialidad y el más absoluto de los ridículos. Una era que, según todas las señales, toca a su fin, y que ya empezamos a echar de menos.

J.L. Fernandez, 2009. Publicado dentro del artículo “Chinese democracy: el último sacrificio del Rock”, escrito por César Martín, Fernando Tanxencias, Sergio del Río, Ignacio Reyo y J.L. Fernández en el nº423 de la revista Popular 1.

2 comentarios to “Axl Rose y “Chinese democracy”: quince años en busca de la nada”

  1. Nair said

    Buenas chico! Me ha encantado esta crítica al disco de Guns n’ Roses y de hecho me has dejado curiosidad, primero por escucharlo y segundo por preguntarte cosas de este grupo, como por ejemplo el cambio del que hablas desde el Apetitte for destruction y los Use your illusion. Hablas de concepto y sonido… Qué pasa? Era mejor el primero que los segundos? Ilústrame! Me encanta leer tus críticas. Eres GRANDE. Biquiños

  2. katsumi said

    Holas soy fanatico de Guns n roses y este album tardo demasiado tiempo en salir jeje

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