J.L. Fernandez's Blog

Interviews, articles, and other synthetic delusions of the Electric Head

Entrevista con… Chris Robinson (The Black Crowes)

Posted by jlfercan en mayo 23, 2010

La historia de los Crowes se ha contado muchas veces, incidiendo en distintos factores: la salida y entrada de miembros de sus filas, la dinámica impuesta por los hermanos Robinson en el seno de la banda, los cambios de timón dados en momentos clave de su carrera… Para Chris Robinson, sin embargo, se trata de una cruzada en pos de la libertad creativa, ese santo grial que sólo unos cuantos elegidos logran alcanzar tras años de duro trabajo. Las ventas millonarias y el éxito masivo son ya un recuerdo lejano del pasado, pero el hecho de contar con su propio sello discográfico y tener el control sobre su carrera suponen para el larguirucho frontman el momento más dulce de su carrera. “Warpaint” supuso un inesperado éxito, y para el vocalista, parece el momento de ajustar viejas cuentas pendientes. A lo largo de nuestra charla no deja títere con cabeza, y además de hablar de su nuevo disco, el doble “Before the frost… until the freeze”, reserva unos cuantos dardos envenenados para su viejo compinche Marc Ford, la industria musical, o Rick Rubin.

“Before the frost…” es un trabajo que, como siempre, no recuerda a ninguno de vuestros discos anteriores. Creo que lo mejor de ser fan de los Black Crowes, es que uno nunca sabe que vendrá después

(Risas) Somos una banda extraña. Nadie quiere publicar discos dobles hoy en día, pero nosotros lo hemos hecho. Somos la clase de banda que sorprende a sus seguidores. Eso es una bendición y una maldición al mismo tiempo”.

Explícate

“Pues es una bendición porque para nosotros es la única forma de ser creativos. Hemos hecho discos más rockeros, otros más oscuros, y entonces es cuando me pregunto: “¿qué me falta por hacer?”. Y pensé en el disco doble, y es en plan “vamos allá, será interesante”. Mira, cuando mi hermano Rich y yo formamos el grupo, hicimos una especie de pacto, y decidimos que, si algún día teníamos éxito, jamás nos repetiríamos, no seríamos la clase de banda que sale a tocar las mismas canciones cada noche. Y creo que de momento lo estamos cumpliendo”.

Me interesa especialmente lo de la maldición…

“Vale, siempre digo frases como esa, y después tengo que explicarlas… (Risas). Veamos, me refería a que puede ser una maldición si lo que buscas es el camino fácil. Estar en ese punto en el que publicas discos que suenan exactamente igual a tus discos anteriores, que no decepcionen a nadie. ¿Sabes cuál es el problema? Que no decepcionarán a tus seguidores, pero seguramente tampoco entusiasmarán a nadie. Ésta no es esa clase de banda, nosotros siempre hemos buscado el riesgo. ¿Era “Southern Harmony” igual a “Shake your Money maker”? No, no lo era, y después seguimos caminos totalmente diferentes. La banda siempre se ha basado en escribir canciones, pero con libertad para experimentar. Hay un verso en una de las nuevas canciones, concretamente está en “And the band played on”, que dice “and the music sounds just like a feel…” que creo que define muy bien nuestra filosofía como grupo”.

Parece que fue ayer cuando se publicaba “Warpaint”, pero ya hace año y medio de aquello. En éstos días es raro ver a grupos que tarden tan poco en entregar nuevo material

“Warpaint” aumentó nuestra autoestima. Tuvo mucho éxito, la primera semana de su edición llegó a los primeros puestos de las listas, y sin apenas promoción. Luther y Adam acababan de unirse al grupo, llevábamos siete años sin grabar nuevas canciones, había muchas dudas en el aire, y que saliera tan bien nos unió mucho. Me atrevería a decir que “Warpaint” significa el final de una era y el inicio de otra que nos lleva al día de hoy. Y ahora nos atrevemos con cualquier cosa, y por eso hemos grabado nuevas canciones tan rápido. Somos aventureros, no tenemos dudas, queremos a nuestro público y sabemos que quieren más música. Y además, ¡no tenemos competencia! ¿te has parado a ver la escena rockera actual? Es lamentable, todo está corporativizado, nadie tiene nada interesante que decir… así que cuando nos defino como “aventureros”, quiero decir en el sentido más psicodélico de la expresión, quiero decir que aún podemos introducir algo progresivo, con groove y con fuerza en el Rock actual, que los que nos oigan sientan que les llevamos a un lugar donde nadie más puede llevarles”.

¿Cómo se os ocurrió la idea de grabar en directo en el estudio con público?. No es nada habitual escuchar a la audiencia gritar y aplaudir al final de cada toma

“Pues fue otra de esas ideas extrañas que tuvimos (Risas). A ver, si piensas en “Warpaint”, es un disco bastante convencional. En el buen sentido, pero ya sabes a qué me refiero: somos los Crowes, encerrados en el estudio en la cima de las montañas en New York, grabando once canciones. Cuando empezó la gira, yo estaba en Costa Rica, con mi novia, y le comentaba que grabar siempre así era muy aburrido, porque cuando has grabado más de cinco discos, el proceso se repite hasta el infinito. Y le decía que sería genial grabar un disco totalmente en directo, con el público escuchando por primera vez las canciones nuevas. Porque nuestros seguidores son la verdadera historia de los Black Crowes, Rich y yo somos los autores de las canciones, pero ellos son los que han hecho grande al grupo. Así que llamé al resto, y les encantó la idea. Era una locura, pero al mismo tiempo estábamos entusiasmados por hacer algo diferente, y todo el mundo tenía sugerencias. Tendríamos que tener una unidad movil, y grabarlo poco a poco en descansos de la gira. Y empezamos a discutir sobre en qué ciudades hacerlo, unos querían ir a Londres, otros decían que era mejor San Francisco, o New York… y al mismo tiempo, yo quería hacer un disco más ambicioso, más abierto de miras, como los grandes discos dobles de los 70, y todos estuvieron de acuerdo. Así que unos días más tarde tenía algo de tiempo libre, y me fui a Woodstock, que está al lado de New York, a pasar unos días en el campo con mi novia y mi hijo. Y allí conocí a un tio que trabajaba para Levon Helm, que tiene su estudio de grabación cerca de alli. Bien, pues ese tipo viene y me dice que va a haber un gran show esa noche. Y le digo: “¿Qué? ¡Pero si estamos en medio de las montañas!” (Risas). Y me explica que Levon y su banda usan a veces su estudio para ofrecer conciertos, y que se llena siempre de gente. Asi que me invita a ir aquella misma noche, y cuando llego allí, no me lo podía creer, porque estaba lleno de fans histéricos de Levon . Y fue un show cojonudo, la gente se volvía loca, y además en un entorno muy especial, porque ese estudio está dentro de una granja, y es un lugar muy íntimo. Y decidimos grabar alli nuestro disco precisamente por eso, porque una actuación en esas condiciones es puro Rock n’ Roll, sin promotores, sin medios de comunicación… sólo el público y los artistas disfrutando de una velada de buena música. Creo que al Rock actual le falta eso, que ha muerto víctima del sistema, son siempre las mismas salas, los mismos promotores… todo es lo mismo. Bien, pues cuando el show terminó me acerqué a saludar a Levon y se lo dije. Le dije “wow, esta forma de trabajar es libre y excitante, y me encanta la filosofía con la que llevas este lugar”. Y me dijo (imita a Levon Helm, en tono muy serio) “Pues si, asi es como hay que hacer las cosas” (Risas). Y al día siguiente me invitó, a mi y a mi familia, a pasar el día alli con él, y estuvimos paseando por el lago, nos invitó a cenar, y me armé de valor y se lo comenté, le pedí que me prestara el estudio para grabar el nuevo disco de los Crowes, y me dijo que cuando el proyecto estuviera definido, que podía tomar prestada su granja. Y le dije “¡Quiero hacerlo el mes que viene!” (Risas), y asi fue, lo hicimos todo rapidísimo”.


El segundo volumen del trabajo, que lleva por título “…until the freeze”, no se edita en formato físico, sino que los que compren el primer cd podrán descargarselo mediante un código

“Eso es en la versión en Cd, pero habrá una edición especial en vinilo con los dos discos”.

¿Consideras vuestro nuevo lanzamiento un disco doble a la antigua usanza, o ese segundo cd lo ves más bien como una serie de bonus tracks?

“Es una unidad, y de hecho es prácticamente un disco conceptual. No es que cuente una historia, pero si que tiene un personaje principal, y la imaginería de todas las canciones sigue una línea similar. El orden en que esta teoría tiene sentido es cuando compras la versión en vinilo, que se inicia con “English peacock” y termina con “Last place where love lives”, y así podrás ver como ese “english peacock” tiene que encontrar el “last place where love lives”. Verás, el protagonista es un crío, un chaval que vive en algún sitio rural, y se siente cómodo y seguro en la majestuosidad del campo y de su pequeño entorno. Lo que queremos expresar en el disco es su viaje, dejando su hogar natal para lanzarse a descubrir el mundo, una especie de viaje por la América salvaje. Para escribir ese tipo de letras, que encuentras en canciones como “A train still makes a lonely sound”, la mayor inspiración fueron nuestros propios viajes a través del país, siguiendo la vida errante de una banda de Rock n’ Roll. Porque América ha cambiado mucho, pero aún hay mucho que descubrir en esas carreteras, y vale la pena hacer ese viaje y seguir los pasos de tantos otros. Porque ese viaje quizá empieza con Jack London, o con Jack Kerouac, y ellos te llevan a Dylan, a los Grateful Dead, o a Neil Young, y a darte cuenta de que la vida es viajar, y la vida de un músico es correr por la autopista, sentirte vivo gracias a ello y celebrarlo, y eso es lo que hemos querido hacer”.

La canción de adelanto, “I ain’t hiding”, está causando una gran polémica entre vuestros seguidores. Tiene un aire claramente Disco

“Es una de las canciones más raras que he escrito, pero tiene sentido dentro de ésta historia que te contaba antes. Porque hay un pasaje en el que el personaje deja el campo y se va a la ciudad, y hay un par de canciones que podríamos llamar la “parte urbana” del disco, y ahí es cuando suena “I ain’t hiding”, es música vibrante de club nocturno, de New York para ser más exactos. La escribí acordándome de mi vida a finales de los 90, cuando vivía en una fiesta continua (Risas), y me pasaba las noches en los clubs de New York con mis amigos, totalmente enloquecido. Suena distinta al resto de nuestras canciones, pero al mismo tiempo es una canción más de los Black Crowes, solo que con un sentimiento diferente. Y, qué diablos, ¡es divertida de tocar!. A veces se da una imagen demasiado seria de nosotros, pero con “I ain’t hiding” demostramos que también nos lo podemos pasar bien. Y dejando a un lado la explicación conceptual, la canción es eso: música ruidosa que te podrías encontrar si entras a algún tugurio de mala muerte en New York lleno de gente drogada (Risas)”.

Sin embargo, “What is home” es de lo más Country que habéis hecho

“Claro, esa pertenece al grupo de las “canciones rurales”.


La industria ha cambiado mucho, y supongo que eres consciente de que en los 90 fuisteis muy famosos incluso en países como España, donde no se escucha demasiado Rock. Sé que ahora os va muy bien, pero me pregunto si no echas de menos aquellos días en los que una banda podía ser grande. Me refiero a “grande” de verdad

“No, no lo echo de menos para nada (carcajadas), fue agradable, pero creo que la situación en la que estamos ahora me llena más como artista. Y te voy a contar una cosa: siempre odié hacer videoclips, era la parte más aburrida de mi trabajo, y por eso ahora ya no los hacemos. Los clips eran una mierda cuando los hacíamos nosotros, y siguen siéndolo a día de hoy. Siempre el mismo tipo de imágenes, todos los músicos con la misma pinta de idiotas, a nadie le importa quienes son los que están tocando ni cómo se llaman… A mi me gusta el cine de autor, me interesa el cine como forma de arte, y los videoclips no son más que anuncios publicitarios mal hechos. Me alegro de que lográsemos sobrevivir dentro de aquel modelo de industria musical, pero me alegro de que esté desapareciendo, porque es lo que merecen. Por su codicia, por hacer mal las cosas y por no pensar en los seguidores de los grupos. Esa forma de comercializar la música ya está muerta, y por eso hemos puesto en marcha nuestro propio sello, Silver Arrow Records, con el que nos adaptamos a la nueva situación y pensamos sobre todo en nuestros fans, porque sabemos que la música es lo que nos da de comer, que ellos se merecen lo mejor, y que el futuro pasa por poseer los derechos de nuestras canciones y tener el control total de nuestra carrera. Y las ventas de “Warpaint” nos dan la razón”.

Es la eterna discusión. Por otra parte, es necesario el apoyo de una compañía para que una banda nueva llegue a despegar

“Eso si es que tiene éxito, porque sino puede acabar arruinada y debiéndole dinero a la compañía. Las grandes compañías no eran mecenas precisamente, sino que todo se basaba en explotar al artista. Su juego consistía en que yo, que escribo las canciones y me paso la vida en un autobús para tocar para mis fans, tengo que hacer rico a todos esos ejecutivos de las grandes multinacionales, y aún por encima tengo que sacar el disco que ellos quieren. Te prestan el dinero, y si el disco es un éxito, genial, si no, te hunden hasta que les devuelvas todo lo que te prestaron. Si por las compañías hubiera sido, nunca habríamos grabado “Warpaint”, ni “Three snakes and one charm”, ni “Amorica”. ¿Sabes qué nos pedían cada vez que ibamos a publicar un disco? Otro single como “Remedy”. Querían que hubiese un “Remedy” en cada disco, una y otra vez, fuese cual fuese la compañía. No entendían que ya había un “Remedy”, que nosotros no eramos esa clase de banda que escribe mil canciones iguales. Pero a esa gente le da igual la música, el tipo de banda que seas, y la relación que tienes con tu audiencia. Gracias a la autoedición, ahora no tenemos que preocuparnos por esas cosas. De verdad, es genial levantarse por las mañanas y sentirte libre. Porque yo quiero ser el único responsable de mis fracasos. Así es, tio, los discos que hagamos a partir de ahora, la gente los amará o los odiará, pero los únicos responsables de ello vamos a ser nosotros. Es algo por lo que llevamos peleando mi hermano y yo desde 1989 cuando grabamos “Shake your money maker”: dejadnos encontrar nuestro camino, y ser responsables de nuestra carrera. Nosotros, no un tipo desde una oficina, ni Rick Rubin, ni nadie que no sepa lo que es la vida de un músico. Ese siempre fue nuestro objetivo, incluso en nuestra etapa más comercial. Somos una banda de Rock psicodélico anti-stablishment y anti-autoridad”.


Como bien dices, “Warpaint” fue vuestro disco más vendido desde los días de “Amorica”, y sin apenas promoción. ¿Por qué crees que funcionó mejor que “Lions”?

“Porque “Warpaint” es mucho mejor disco que “Lions”. Por la propia situación de la banda. En “Warpaint” teníamos sangre nueva, y Luther y Adam insuflaron energía a los Black Crowes, y en “Lions” había gente que ya no disfrutaba estando en la banda. Y si nos vamos al terreno de los negocios, pues por la época de “Lions” teníamos una relación horrible con nuestra compañía. Durante la época en la que nos separamos, “Lions” me parecía el canto de cisne de los Black Crowes, lo escuchaba y veía a una banda grabando su último disco y descomponiéndose, me parece un disco algo decadente, y durante mi etapa en solitario, te digo de verdad que escuchaba el disco y no tenía ganas de retomar a los Crowes para volver a grabar algo igual”.

Siento disentir, pero “Lions” me parece un muy buen disco

“Sí, tiene buenas canciones, pero no era el disco que queríamos hacer”.

¿En qué sentido?

“La misma mierda de siempre: compusimos muchas canciones para “Lions” y cuando le pasamos el listado de temas la compañía decidió cambiarlo, y hay muchas canciones que debían haber estado en el álbum que fueron reemplazadas por otras, porque la compañía tomaba decisiones sobre qué y qué no debía entrar en un disco de los Black Crowes, y eso acabó afectando al trabajo en su conjunto, que desprende ese aire a derrota. No podíamos tomar ninguna decisión, era como si no estuviéramos alli”.

Rick Rubin tuvo mucha importancia en vuestros inicios, y no es la primera vez que le criticáis abiertamente en entrevistas

“Para mi, es un tipo muy inteligente, y muy eficaz promocionándose a si mismo, pero no es un productor. Siempre le he visto como un egocéntrico que no tiene ni idea de música. Le gusta ser “el gran Rick Rubin”, el tipo que supuestamente sabe como se hacen los discos, y que vengan a visitarlo peces gordos y le pongan la mano en el hombro, y le digan: “Oye, Rick, ¿qué tal ésto?” “¿qué tal aquello?” qué tal… ¡jódete! (Risas). Hey, no me entiendas mal, no tengo nada personal contra Rick, pero podría haber respetado a mi banda más de lo que lo hizo, porque los Black Crowes le hicimos ganar millones de dólares, y jamás nos mostró el más mínimo respeto. Y repito, no es nada personal, él es como cualquier otro, se embolsa el dinero, y no mueve un dedo por las bandas, así que para mi no es nadie. Rick Rubin es un hombre de negocios. Nosotros somos artistas”.

Cambiando de tema. Hace un par de años pude entrevistar a Marc Ford, justo cuando acababa de dejar la banda por segunda vez. Me pareció que estaba realmente frustrado

“No quiero hablar mucho sobre el tema, pero te diré que Marc es una de esas personas que sólo se siente bien cuando fracasan, para que todo el mundo venga a darle palmaditas en la espalda y pueda hacerse la víctima. Marc Ford es un cobarde y un mentiroso, y espero que pueda encontrar algo en su vida que tenga un significado para él. No es capaz de afrontar que su fama se debe exclusivamente a que es “el tipo que tocaba con los Black Crowes”. Eso le vuelve loco de envidia, es incapaz de aceptarlo, pero es su problema. Pero ya te digo, espero que algún día, pueda solucionar todo ese caos que tiene en la cabeza. Aunque… ¡me alegro de que no lo hiciera! (Risas). Las cosas suceden por algún motivo, y gracias a que Marc sigue siendo un irresponsable, ahora tengo en mi banda a uno de los mejores guitarristas que haya escuchado jamás, y como ya sabes, su nombre es Luther Dickinson”.


Por lo que Marc me decía, nunca se sintió un auténtico miembro de The Black Crowes, sino más bien un empleado tuyo y de tu hermano

“¿Y a quien le importa como se sintiese Marc Ford? Que vaya a un psicólogo y solucione sus traumas, aquí estamos hablando de Rock n’ Roll. Le ofrecimos tenerle de vuelta e hizo una gira con nosotros donde agotamos las entradas noche tras noche en grandes recintos. ¿Y qué hizo Marc? Se fue a casa, y ahora prefiere tocar Blues en bares. ¿Qué no se sentía un miembro de la banda?. Bueno, es que Rich y yo hemos escrito todas las canciones, y Marc Ford no escribió una mierda. Escribe para sus discos en solitario, discos que la gente compra porque es un ex miembro de los Crowes. Y créeme, yo tenía que producir cada uno de sus solos de aquellos trabajos, y estar detrás de él en el estudio a cada segundo. Resumiendo: un hombre tiene que ser responsable de sus actos. Si dejas tirados a tus amigos por segunda vez, asume tu responsabilidad. Culparnos a nosotros es algo patético e infantil”.

Supuestamente, la razón oficial de su marcha fue que volver a la carretera le estaba haciendo recaer en las drogas

“¿Y la culpa es mía?. Es su decisión, tomarlas o no. Yo también he tomado drogas, y todos en la banda estamos en situaciones que se pueden desmadrar mucho en ese sentido, pero no vamos por ahí culpando a los demás. Espero que Marc madure, y que consiga ser feliz”.

Al margen de los Black Crowes, formaste un grupo paralelo llamado Sweet Pickle Salad, junto a miembros de Jellyfish. En la revista siempre hemos sentido predilección por Jellyfish, y es un grupo del que nadie parece acordarse

“Hey, me alegro de eso, Jellyfish eran muy buenos. Tocaron con nosotros en el tour de “Shake your Money maker”, en el año 90 o 91, no lo recuerdo con exactitud. Nos gustaban mucho, y nos hicimos colegas. Y lo de Sweet Pickle Salad surgió como un divertimento, porque en esa época yo vivía en L.A., y formamos el grupo junto a Roger y Andy, de Jellyfish, Jimmy Arshurst, del grupo de Izzy Stradlin, y también estaba Marc Ford, Craig Ross, que tocaba con Lenny Kravitz. A veces a los músicos nos vienen bien proyectos como ese, para oxigenarnos. Yo tenía una semana libre, nos juntamos en el estudio y grabamos esas canciones que circulan ahora por Internet. ¡Nos lo pasamos bien! (Risas)”.

Otro bootleg sagrado para los fans de los Black Crowes es el de Foamfoot, una grabación en directo en la que además de ti, de Marc Ford, y de Roger Manning, encontramos a Gary Louris, de The Jayhawks

“Bueno, lo de Foamfoot ya fue mucho más espontáneo, fue una banda de una sola noche, y es más bien una jam entre amigos”.


Siempre han existido conexiones entre los Crowes y The Jayhawks, pese a ser bandas tan diferentes. ¿Cuándo empezó esa amistad?

“Aaaah, The Jayhawks… ¡qué buenos!. Estábamos en el mismo sello, y fue como con Jellyfish, también tocamos juntos en nuestro primer gran tour. Recuerdo haber escuchado su primer disco con American, y quedarme alucinado con lo buenos que eran”.

“Hollywood town hall”. Increíble disco

“Sí, tio, The Jayhawks tenían… algo especial, ¿verdad?. Gary y Mark son dos de mis amigos más queridos en este negocio”.

El año pasado produjiste el primer disco de Gary Louris en solitario, y el que grabó con Mark Olson, “Ready for the flood”

“Cuando hablo con Gary siempre le digo que me considero afortunado de poder trabajar con él, y con Mark, estoy especialmente orgulloso de cómo quedó “Ready for the flood”. Y Gary sabe que no se trata sólo de que seamos amigos, sino que es uno de mis artistas favoritos, de verdad que le admiro, me encanta todo lo que ha hecho desde los días de The Jayhawks, y me parece un gran compositor, podría pasarme todo el día encerrado en una habitación viendo como Mark y Gary escriben canciones, porque me parece que tienen un don”.

La verdad es que los Jayhawks se merecían mucho más éxito del que tuvieron

“Si el que mi nombre figure en esos dos álbumes lleva a alguien a interesarse por su música, me sentiré satisfecho”.

Los Black Crowes tenéis fans realmente entusiastas, que no se conforman con comprarse los discos y veros cuando tocáis en su ciudad. Hablo de fans que se organizan en Internet, que os van a ver mil veces, cuelgan en la red grabaciones piratas, etc. ¿Alguna vez habéis tenido alguna anécdota curiosa en ese sentido?

“Claro, conozco a fans muy a menudo, que vienen a saludarme en aeropuertos, o por la calle, pero siempre son situaciones agradables, porque los auténticos fans de los Crowes son gente que le gusta mucho la música y se dirigen a mi con respeto. El otro día estaba en una librería y conocí a un tipo que me dijo que nos había visto cincuenta y ocho veces. Y empezó a citarme de memoria los sitios en los que nos había visto,y fue en plan “¡wow!”. Es gente que quiere saludarme o hacerse una foto conmigo porque disfrutan con lo que hacemos, no porque yo sea “famoso”, o me haya casado con alguna estrella de Hollywood (Risas), asi que es un honor para mi, no me resulta desagradable y siempre hay un respeto mutuo, como si nos conociésemos desde hace años a través de la música” .


Asi que no tenéis problemas con fans locos, stalkers ni nada parecido

“Al principio, cuando empezamos a tener éxito, si que hubo alguna situación rara y teníamos que tener más cuidado con esas cosas, pero ahora no. Además, yo vivo en California, tio, ese tipo de fans locos tienen a muchas otras celebridades con las que entretenerse, como para perder el tiempo conmigo (Risas)”.

Hablemos de vuestros inicios. Tú y tu hermano Rich crecisteis en Atlanta a finales de los 70. Del estado de Georgia salieron muy buenas bandas por aquella época, ¿vivisteis el auge del Nuevo Rock Americano, con bandas como R.E.M., The Long Ryders o Drivin N’ Cryin’?

“Sí, todos esos grupos eran buenísimos, pero nuestra afición a la música ya venía de antes, porque nuestro padre era un cantante Folk. A finales de los 50 era una especie de Bobby Darin local, consiguió colar un par de discos en las listas y todo. Pero su carrera nunca despegó, porque él no escribía sus canciones, se limitaba a cantar. Después mi madre y él se vinieron a vivir a Atlanta y nacimos Rich y yo, y aparcó su trayectoria como músico profesional, pero uno de mis primeros recuerdos de infancia son lo que llamábamos “hootenanies”. Eran, básicamente, grandes fiestas, en las que todo el mundo traía comida y vino, y el que quería se subía a un escenario y tocaban guitarras acústicas, banjos, y cantaban y contaban historias. Era genial, como una especie de jam acústica, y recuerdo ser un niño pequeño y estar alli sentado, escuchando embobado durante horas. Y además, nuestro padre tenía una colección de discos enorme, vinilos de Jimmy Reed, Earl Scruggs, todo lo que pudieras imaginar, crecimos con todos aquellos discos. Y vimos muchos conciertos por la zona. Hubo una época en la que a mi padre le dio por la música negra, e incluso me llevó a ver a Kool and the Gang, ¡ese fue mi primer concierto! (Risas), y también escuché mucho a Sly Stone, todo eso era buena mierda, sí señor. Pero diría que lo que de verdad nos impulsó a tocar fue el Punk Rock, porque fue cuando Rich y yo nos dimos cuenta de que podíamos tener un grupo, sin necesidad de tomar clases ni nada de eso. Pero el rollo Punk nos aburrió pronto, ese ritmo machacón era siempre igual, pero eran los únicos conciertos a los que teníamos acceso, así que una semana íbamos a ver a Black Flag, y otra a los U.K. Subs, y uno que me marcó especialmente fue cuando los Replacements actuaron en Atlanta, ahí me di cuenta de lo que era una buena banda. Y a partir de esas experiencias fuimos creciendo y creciendo musicalmente, conociendo los distintos palos del Rock. Me volví loco con el Paisley Underground, y escuchaba a todas horas a The Dream Syndicate, The Rain Parade, Green On Red… Y creo que fuimos afortunados de vivir en Georgia, porque, como tú dices, empezaron a salir buenas bandas como Drivin’ N’ Cryin’, que de hecho su batería fue nuestro primer batería, y especialmente R.E.M., que eran los mejores y los más creativos. Cuando editaron su primer disco, “Murmur”, fue una revolución, era una banda totalmente distinta, con un mensaje, y todos nos volvimos locos con R.E.M. y queríamos verles en directo, y recuerdo que la primera vez que los vi, tenían a los Minutemen de Mike Watt como teloneros, y fue una locura de concierto”.

Menudas bandas… ¡Tu hermano y tú no os podéis quejar!

(Risas) Fue cojonudo, tio, estábamos obsesionados con la música veinticuatro horas al día. Y cuando vimos a todos esos grupos éramos unos putos críos. ¡Ni se nos pasó por la cabeza estudiar una carrera o hacer algo que no fuera formar un grupo!”.

Pasemos a otro tema. Todo ese rollo hippy, hindú, espiritual que llevas… es una cuestión estética, ¿o va en serio?

“Hey, me considero una persona espiritual a un cierto nivel. Creo en la sabiduría infinita del cosmos, es decir, que somos materia que no se destruye, sino que se transforma, y que por lo tanto formamos un todo unido en el Universo. Y creo en el poder real del amor y de las buenas vibraciones, y eso lo aplico a la música”.


¿En qué sentido?

“Pues en el poder de comunicar y de causar buenas vibraciones que tiene la música. Y creo que con ella, podemos comunicarnos directamente con el futuro y el pasado. Porque estás tocado una misma canción, el mismo ritmo, año tras año, y de alguna forma esa energía permanece. Y lo mismo sucede si estoy interpretando un viejo Blues de los años 20, en ese caso yo no soy más que el transmisor de un antiguo mensaje sabio y poderoso, y mi vida y la del hombre que creó esa canción se tocan por unos segundos. Tengo una sensibilidad espiritual en ese tipo de aspectos, e intento crear energía positiva a mi alrededor, pero no se trata de nada religioso, de hecho creo que la religión organizada es el gran cáncer de la humanidad. Mi única religión es la música. Hay gente que va a misa a escuchar a un cura, y yo en cambio lo que hago es sentarme en mi salón y pinchar algo de Lightnin’ Hopkins, Muddy Waters, John Lee Hooker, George Jones, Merle Haggard, y esa es mi iglesia, sabes (Risas)”.

Pasemos a un tema espinoso. Grabásteis vuestro famoso disco en directo junto a Jimmy Page, pero en los 90 existió una agria rivalidad entre vosotros y Robert Plant, llegando a insultaros mutuamente en entrevistas

“¿Con Robert Plant?. No me acuerdo de lo que dije, pero vamos, Robert Plant fue el cantante de Led Zeppelin, y sólo por ello merece todo mi respeto”.

Mira, tengo aquí una vieja entrevista que nos concedías hace diez años, donde declarabas “Robert Plant es viejo y tiene que rodar anuncios de Coca-Cola” y en otra: “Nunca me ha gustado ni su forma de cantar, ni las letras que componía”. Y Plant, por su parte, os acusó de copiar descaradamente a Led Zeppelin.

“Ehhm (Risas). Yo que se… es Robert Plant, tio, una leyenda. El otro día precisamente estaba leyendo una revista y Plant hablaba bien de mi, asi que todo aquello ya pasó. Además, ¿Cómo podría haber rivalidad entre nosotros? ¡Él es Robert Plant, y yo sólo soy un chaval de Atlanta! (Risas). Si dije algo malo de él en el pasado, ahora me gustaría decir que le respeto totalmente, y que su voz forma parte del lenguaje del Rock n’ Roll. Si coges el diccionario del Rock y lo abres por la letra P, aparece su cara, seguro (Risas)”.

J.L. Fernandez, 2009. Entrevista completa publicada originalmente en el nº431 de la revista Popular 1.

3 comentarios to “Entrevista con… Chris Robinson (The Black Crowes)”

  1. javistone said

    Joder… qué gran entrevista. Enhorabuena tio, menudo placer.

  2. Floripa said

    Hacía rato largo que no leía una muy buena entrevista.
    Pulgar arriba!

  3. Sou brasileiro não hablo espanhol. Grande entrevista, de verdade.

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