J.L. Fernandez's Blog

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Entrevista con… The Sonics

Posted by jlfercan en mayo 28, 2011

La banda de Garage definitiva. El eslabón perdido entre Little Richard y MC5. Padrinos del Punk Rock, del Grunge, y de cualquier estilo destinado a devolver a las guitarras el papel protagonista. Como tantos otros en la década pasada, The Sonics se reunieron hace algún tiempo para disfrutar de un éxito que en su momento se les negó. Gerry Roslie recuerda algunos momentos destacados de su trayectoria, y analiza los motivos de su regreso.

 

Estuvisteis sin actuar en directo durante casi cuarenta años. Tienes que entender que ahí fuera haya muchos escépticos sobre la vuelta de los Sonics

Los primeros escépticos fuimos nosotros, y no estaríamos de vuelta si los primeros shows de reunión no hubiesen funcionado tan bien. Entiendo que muchos tengan reservas, pero yo diría que estamos en forma, y que lo que encontrarás en nuestros conciertos actuales es lo mismo que lo que encontrarías si nos vieses en los 60. Ya no somos jóvenes, obviamente, pero la fórmula sigue intacta.

¿Pensáis en grabar un nuevo disco?

Así es.

El último que hicisteis apareció en 1968, asi que estaríamos hablando de uno de los comebacks más demorados de la historia del Rock

Nos lo estamos tomando con calma, pero ya hemos terminado algunos temas. Y no tenemos claro si editarlo en formato físico o no. Nos gustaría que saliera en Cd, pero la industria está tan mal, que quizá sea mejor que aparezca directamente en iTunes.

¿Cómo suenan esas nuevas canciones?

Creo que mantienen el espíritu de los Sonics, pero al mismo tiempo, habrá alguna que otra sorpresa.

Vuestro primer show de reunión fue en el festival Cavestomp en New York. ¿Cómo os sentisteis actuando juntos después de tantísimo tiempo?

Oh, amigo, estábamos tan nerviosos… Lo pasamos bastante mal conforme se acercaba la hora de tocar, pero cuando salimos al escenario fue fantásico. Esperábamos a un público más bien mayor, pero nos quedamos a cuadros cuando vimos que era todo gente joven, que coreaban las canciones y bailaban.

En una entrevista reciente declarabas que te arrepentías de la separación de los Sonics en 1968, y que sentías que habías desperdiciado cuarenta años de tu vida. Suena bastante duro…

No, no quería ser dramático, y quizá “desperdiciar” sea una palabra demasiado dura. Pero ahora puedo ver que teníamos algo especial, y que fue una pena no haber podido seguir con ello. Después de dejar al grupo, mi vida fue bastante convencional. Tuve un negocio de asfaltado de carreteras durante dieciocho años, y me gané la vida con eso. Fueron años de trabajo muy duro.

Seguro que echabas de menos la libertad de la vida de un músico de rock and roll

Era propietario de mi propio negocio, y me sentía orgulloso, pero nunca, nunca olvidé la música. En mi casa siempre hubo un cuarto lleno de instrumentos: una batería, guitarras, un piano, etc. Y sí, claro que lo echaba de menos, sobre todo cuando iba a algún concierto y veía a una buena banda. Pensaba “Dios mio, estar en el escenario y ver cómo la gente disfruta es lo mejor del mundo. Sería genial poder volver a hacerlo”. Pero nunca hice nada para conseguirlo, y al terminar volvía a mi rutina habitual.

¿Por qué Andy Parypa y Bob Bennett no participan en esta reunión?

Bob Bennett vive en Hawai desde hace años. Le hubiese encantado unirse a nosotros, pero ya tiene su vida allí, y era demasiado complicado para él trasladarse cada cierto tiempo para ensayar e ir de gira. Y Andy es profesor, y también era complicado para él tomar parte en esto. Pero ambos nos dieron su apoyo, y vinieron a vernos.

Vuestro debut, “Here are the Sonics!” es un auténtico clásico. Cada vez que lo pincho, siempre pienso que ese sonido es lo máximo a lo que puede aspirar una banda joven de rock and roll. ¿Por qué dirías que sigue sonando tan fresco cuarenta y cuatro años después?

¡Ojalá lo supiera! ¡Ojalá conociera el secreto para crear música imperecedera! (Risas). Pero supongo que fue todo fruto del azar. La única respuesta que podría darte es que se trata de un disco honesto. No hay sobreproducción, ni sección de viento, ni violines. Son sólo cinco chavales en un pequeño estudio grabando en dos pistas. Quizá no eramos unos virtuosos, pero éramos una banda real.

Ese sonido, crudo y sucio, copiado por miles de bandas de Punk y Garage

Era nuestro sonido natural. Los músicos a los que admiro son gente como Jerry Lee Lewis y Little Richard, tipos reales, que parecen estar en trance mientras tocan sus canciones. Y gritan, y aporrean el piano, y… (carcajadas), esa es la forma de tocar rock n’ roll, y la clase de músicos que nosotros queríamos ser. O das el 100%, o mejor dedícate al Jazz, porque el rock & roll ha de ser excitante. Además, a mi me encantaba gritar, y fue alucinante que alguien me pagase por ello (carcajadas)”.

Hablemos de las canciones de ese disco. ¿Cuál es la historia detrás de “The witch”?

Es la enésima canción sobre chicas inalcanzables, pero con un toque oscuro. Porque ya entonces había miles de canciones sobre chicas, pero muy pocas sobre brujas y seres demoníacos (Risas), así que le dimos ese enfoque. Y no es sobre ninguna chica en particular. Por aquel entonces yo estaba saliendo con una chica algo rara, que también tenía el pelo negro, como en la canción. Pero nunca le llamé “bruja”, desde luego (Risas)”.

Tus letras siempre se han distinguido por ese toque oscuro, o sobrenatural, si quieres decirlo así. “The witch”, “Psycho”, “He’s waiting”… ¿has vuelto a tratar ese tipo de temas en el nuevo álbum?

Fui a junto de mi novia actual, y le conté que estaba escribiendo una canción sobre ella, y me contestó “ni se te ocurra” (Risas). A ver, ese tema se llama “Bad attitude”, y no es tan oscura. Viene a decir que mi chica me vuelve loco, aunque tenga una mala actitud. Y me vuelve loco, porque está muy buena (Risas).

¿Qué hay de “Strychtnine”?. Me imagino que consumirla no debe ser ninguna broma.

No, la letra ha sido malinterpretada. Una vez más, quería tocar otro tema oscuro, y pensé que la estricnina quedaría bien en un álbum lleno de brujas y psicópatas (Risas). Pero no la tomábamos, y desde luego, no pretendíamos incitar a nadie a consumirla, porque el peligro de envenenamiento es muy elevado. Era una especie de idea loca, que habla de alguien que se coloca y se siente genial. Pero claro, debíamos haber incluido algún verso al final, que dijese “pero no la toméis de verdad”. Desde luego, nuestra vida no era tan salvaje, son sólo letras de rock n’ roll.

Boss hoss” habla de un coche, ¿verdad?

Sí, de uno parecido a un Mustang. Creo que es la única canción sobre coches que he escrito, ya sabes, cada banda debe tener una. En realidad habla sobre frustración adolescente. Ya sabes, ser joven, no tener dinero, y ver a los chicos más pudientes de tu escuela conducir buenos coches, en los que las chicas siempre quieren subirse, por supuesto (Risas). Se trata sobre fantasear con el coche perfecto, con el que te convertirás en el tio más cool de la ciudad.

Siempre fuisteis unos grandes versioneadores de canciones ajenas, y es evidente que vuestro estilo favorito era el primer rock n’ roll y el Rhythm n’ blues. ¿Qué opinabais sobre Elvis Presley?

¿A qué te refieres?.

Ya sabes, muchos seguidores del Garage y fundamentalistas de la música negra consideran a Elvis un sucedáneo. Una versión suavizada de lo que hacían Little Richard, Chuck Berry, y demás

Sí, se que existe esa polémica, pero no la comparto. Elvis era genial, y creo que lo que hizo fue muy original, porque ponía toda su alma en las interpretaciones, eso lo puedes apreciar escuchándole cantar Gospel, por ejemplo. No sólo con Elvis, en Jerry Lee Lewis había mucho Soul también. Me gustan todos por igual, para mi Elvis está entre los performers más grandes, junto con Little Richard, James Brown, y pocos más.

¿Y que opinión os merecieron los Beatles cuando triunfaron en América?. Fuisteis prácticamente bandas contemporáneas

Oh, nos encantaban, y también los Kinks. Lo que pasa es que no había comparación posible, porque nosotros eramos incapaces de tocar nada dulce o suave. No había lugar para canciones de amor en nuestro repertorio, porque teníamos demasiada energía. Intentábamos algo más relajado, y el resultado era un tema crudo y ruidoso (Risas). Pero, por supuesto, apreciábamos a los grupos que si hacían esa clase de canciones, y los admirábamos. Lo único malo es que la British Invasion acabó con la variedad de las escenas locales en América. Es decir, hasta que los Beatles llegaron, cada estado tenía su propio tipo de música. Por ejemplo, en el noroeste, que era donde residíamos, casi todo eran bandas instrumentales, o de rock n’ roll muy crudo, y no tenía nada que ver con la escena californiana, o lo que se tocaba en la costa este. Pero tras la British Invasion, todas las bandas sonaban igual, es lo único que lamento de todo aquello. En el noroeste, de golpe todos empezaron a escribir canciones de amor a lo Lennon/ McCartney, y la mayoría no llegaron a ningún lado.

¿Cómo ves vuestro segundo disco, “Boom”?

Creo que es tan bueno como el primero. Con el debut, pensamos que era probable que no fuera a gustarle a nadie, asi que lo dimos todo, porque quizá no volveríamos a grabar otro. Para “Boom”, nos sentimos agradecidos de que quisieran otro trabajo de The Sonics, pero la sensación de urgencia fue la misma.

Ambos trabajos fueron muy exitosos a nivel local, pero nunca salisteis de vuestro estado. ¿Por qué?

Porque no pudimos actuar en directo a lo largo del país, y tuvimos éxito en los sitios donde la gente pudo venir a vernos. Todo hubiese sido distinto de haber sonado en la radio, pero éramos demasiado ruidosos y gritones para lo que solían pinchar entonces. Los dj’s estaban acojonados de poner algo tan salvaje, tenían miedo de perder a sus oyentes.

En el 66-67, tanto los Beatles como los Beach Boys se lanzaron a explorar nuevos caminos con discos como “Sgt. Pepper’s” y “Pet sounds”. Muchas otras bandas intentaron subirse al carro en la época. De no haberos separado en 1968, ¿se hubieran distanciado los Sonics del Rhythm and blues para grabar su propio “Sgt. Pepper’s”?

No creo que hubiera sido un cambio tan radical, pero seguro que hubiesemos intentado evolucionar en cierto modo. De hecho, lo intentamos en el 68, cuando nos fuimos a Hollywood y firmamos con otra discográfica. Pero salió mal.

Supongo que te refieres a “Introducing The Sonics”, el disco que grabásteis para Jerden

No me acuerdo de cómo se titula, es ese con la portada azul…”.

El mismo

Fue un desastre, porque los ingenieros de la compañía no sabían cómo grabarnos. Nos decían “Ésto que hacéis es tan ruidoso, que es un espanto, inaudible”, y nos presionaban para suavizarnos. Y les decíamos “Solo sabemos tocar así. Ese es nuestro sonido”, pero no nos entendían. Así que grabábamos la parte de guitarras de una canción, y nos contestaban: “Suena horrible, pero ya lo arreglaremos en las mezclas”, y jodieron el disco, porque no sabían cómo hacer su trabajo. El sonido high energy todavía no estaba de moda, y la mayoría de ingenieros sólo sabían grabar canciones suaves. Y me apena porque ese álbum casi hunde nuestra reputación, y los temas eran muy buenos. De ser grabado en condiciones, hubiese sido tan bueno como cualquiera de los dos primeros.

¿Por qué os separasteis después de hacer ese trabajo?

Estábamos desmoralizados. Yo fui el primero en dejarlo. En cierto modo, lo veía como el fin de mi adolescencia. Había prolongado esa adolescencia durante cuatro años más, pero ya era hora de cambiar y hacer otras cosas. Teníamos éxito, pero a un nivel muy underground, y de alguna manera seguir con el grupo me parecía un camino a ninguna parte. Tienes que entenderlo, éramos unos críos, para nosotros el grupo era una manera de divertirse. Y nunca aprecias lo que tienes, hasta que lo pierdes. Y por supuesto, nunca imaginé que la gente querría volver a vernos cuarenta años después. Lo único que os puedo decir es gracias, de verdad, por hacer mi sueño realidad.

Se os señala como padres del Punk Rock

Es un cumplido, y creo que fuimos una banda especial. Hay una línea que parte de nosotros, me di cuenta cuando surgieron grupos como MC5. En los 70, yo ya estaba desvinculado de la actualidad musical, pero venían amigos míos y me decían “Hey, ¿Sabes que hay bandas tocando como vosotros?”. Y pensaba que estaban de coña, pero después me pinchaban los discos, y era evidente que se habían inspirado en cosas nuestras. O en los 90 con el boom de los grupos de Seattle. Tienes a ésta banda, Mudhoney, ¿los has escuchado?. Somos, básicamente, el mismo tipo de grupo.

Vives en Seattle, ¿verdad?

En las afueras, pero sí.

¿Qué hay en el aire en Seattle para que salgan tan buenos músicos?

Lluvia (carcajadas). Llueve, los chicos tienen que quedarse en casa todo el día, y una buena forma de entretenerse es meterse en un garage con tus amigos y formar una banda. Aquí no podemos ir a la playa a lucir palmito, y la única forma de que las chicas se interesen por ti si no eres muy guapo es tocar en un grupo.Y como el día siguiente también lloverá, quedas para ensayar y ensayar hasta poder irte de la ciudad con tu música en las maletas.

J.L. Fernandez, 2009. Entrevista completa publicada en la revista Popular 1.

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