J.L. Fernandez's Blog

Interviews, articles, and other synthetic delusions of the Electric Head

Daptone Records: el groove que llegó de Brooklyn

Posted by jlfercan en mayo 16, 2013

En sus inicios, la legendaria Atlantic Records era conocida como “la casa que Ruth Brown construyó”, al haber sido la vocalista autora de sus primeros éxitos relevantes. Digna sucesora de las grandes discográficas del pasado, Daptone Records fue edificada por luminarias de la casa como Sharon Jones, Charles Bradley o The Budos Band, y no sólo en sentido figurado. Todos ellos se pusieron la ropa de faena y contribuyeron a pintar las paredes, encalar los techos o colocar la instalación eléctrica del emblemático estudio donde registrarían los trabajos que les harían pasar a la posteridad mano a mano con sus fundadores, una anécdota que ilustra a la perfección el respeto y confianza mutua conque el proyecto vio la luz hace ahora diez años.

Los padres de la criatura, Gabriel Roth y Neal Sugarman, no eran ningunos principiantes. Músicos profesionales procedentes de barrios residenciales de clase media, cruzarían sus caminos en las oficinas de Desco Records a finales de los 90, de la que el primero era co propietario junto a Philippe Lehman, mientras que el segundo lideraba a los inclasificables Sugarman 3. Tras el cese de Desco, Lehman fundaría la disquera Soul on Fire –centrada en el Funk más crudo y bailable-, convertida en Truth & Soul en 2003, mientras que Roth embarcaría a Sugarman en la creación de una compañía en la estela de Stax y Motown.

Si buscáis la casa del soul naciente, no tenéis más que dirigiros a Brooklyn. Su fachada de ladrillo rojo está emplazada en el barrio de Bushwick, a dos pasos de Williamsburgh, epicentro artístico de la New York contemporánea. En sus primeros años de historia han alegrado la vida de los aficionados al Soul clásico, y cuentan ya con dos subsidiarias, Dunham y Ever Soul.  Su influencia ha traspasado los círculos independientes para impregnar buena parte del mainstream reciente, devolviendo el gusto por un sonido que temíamos perdido. Cuando pinchamos cualquiera de sus trabajos, no tenemos la impresión de estar ante el enésimo revival descafeinado del estilo, sino ante ignotos soul nuggets de sus años de gloria. Su legado está compuesto por una veintena de elepés y numerosos singles que han servido de escaparate tanto a grandes voces de los 60 y 70 como a emergentes nuevos talentos.

 Charles Bradley: La vida se ensañó durante décadas con éste fabuloso cantante natural de Florida, que registraba su debut a los 62 años tras una existencia anodina trabajando como cocinero en diferentes estados de su país e imitando a James Brown por las noches en bares de mala muerte. Descubierto en el transcurso de una de esas veladas por el capo de Desco Records Gabriel Roth, que le anima a registrar varios singles, el asesinato de su hermano a manos de su sobrino le lleva a una profunda depresión, que plasmará junto a miembros de la Menahan Street Band en el conmovedor No time for dreaming, uno de los mejores trabajos del año que dejamos atrás. Un delicado trabajo de orfebrería, sabio y vital, en el que Bradley deja atrás su registro más Funk para que su expresiva voz brille entre majestuosos arreglos que nos retrotraen a lo mejor de Stax y nos hace reflexionar sobre los sueños y las segundas oportunidades. Cubierto ampliamente en éstas páginas, los afortunados que han podido verle en directo sólo hablan maravillas de su carisma y entrega escénica.

 Lee Fields: Hombre de confianza de la casa, aunque haya registrado sus últimos trabajos con sus hermanos carnales de Truth & Soul. Chulesco y procaz, el bueno de Lee formó parte durante los 70 de la abultada lista de aspirantes a arrebatar a James Brown la corona del Funk, editando varios singles que pasaron comercialmente sin pena ni gloria, pero que al menos le permitieron ganarse la vida en el circuito de clubs con el apodo de Mr Soul Dynamite. Con la llegada de los 80 y la desvirtualización de su música en manos de productores ineptos y advenedizos, no volverá a brillar hasta ser redescubierto por Desco Records a finales de los 90, con los que editaba en 1999 el tremendo Let’s get a groove on. Con Daptone ha publicado diversos singles, amén de destacados duetos con figuras como Sharon Jones. La gran oportunidad le llegó de la mano de My world (2010), el disco que le daba a conocer a lo grande respaldado por The Expressions. Su nueva obra, Faithful Man, aparecerá en los próximos meses.

 Naomi Shelton & the Gospel Queens: Acostumbrada a convertir a los escépticos en creyentes, ésta recia intérprete de Gospel procedente de Alabama se ha pasado media vida lidiando con congregaciones religiosas en iglesias sureñas al tiempo que la peor ralea de los clubs nocturnos mezclando espirituales negros con explosivo rhythm & blues. Los capos de Daptone la rescataron del circuito neoyorkino para registrar el fabuloso  What have you done, my brother (2009), uno de los más sobresalientes trabajos de Gospel moderno que no tiene nada que envidiar a lo que ha venido haciendo Mavis Staples en los últimos años, y donde contaba con la presencia añadida de varios Dap Kings, el organista Jimmy Hill habitual de las giras de Wilson Pickett en los 70, y de una banda que es como su segunda piel, comandada por el pianista Cliff Driver. Una orgía de sonidos píos y paganos capaz de revitalizar una de las tradiciones musicales más arcaicas de América.

 The Budos Band: Los Booker T & the MG’s particulares de Daptone Records, voluntariosos músicos de sesión para las estrellas de la compañía siempre y cuando no se encuentren dando rienda a su marciana propuesta a caballo entre el Afro Beat, el Funk y la psicodelia. Dos de sus miembros (el guitarrista Thomas Brenneck y el trompetista Dave Guy) forman parte de los Dap Kings a tiempo completo y en su tiempo libre militan en combos como The Menahan Street Band o . Hipnóticos y totalmente impredecibles, su música suena como si Fela Kuti se hubiese ganado un sobresueldo escribiendo bandas sonoras para films blaxpoitation de los 70. Junto con los tremendos Antibalas -que acaban de grabar su último trabajo en el estudio Daptone- los de Staten Island son una de las formaciones de Afro-Funk más destacadas de nuestros días. Trabajos como su fundacional disco homónimo, registrado en 2005, o su última referencia, The Budos Band III (2009), nos transportan a parajes lejanos e inexplorados.

 The Mighty Imperials: El único trabajo de la extinta formación neoyorkin, Thunder chicken (1999) fue también la última referencia de Desco antes de pasar a mejor vida, pero Daptone se encargó de devolverlo a la circulación. Sus miembros, que apenas contaban dieciséis años de edad, tuvieron que saltarse las clases en el instituto para registrar un volcánico trabajo de Deep Funk instrumental muy en la onda de The Meters. Estudiosos del lado más oscuro de su género favorito, solicitaron la presencia en las sesiones del olvidado shouter Joseph Henry, que aporta su potente voz en cuatro cortes muy a lo James Brown que redondean un trabajo nacido para crear culto a su alrededor en años venideros. No sorprende que poco después algunos de sus miembros pasaran a engrosar las filas de formaciones como los Dap Kings o Antibalas. Su miembro, Leon Michels, fundará los interesantes Els Michels Affair, practicantes de un heterodoxo sonido con querencias soul, jazz e incluso hip hop.

 Sugarman 3: El proyecto personal del saxofonista Neal Sugarman junto al teclista Adam Scone y al batería Rudy Aldin, clásicos de la escena neoyorkina más experimental y creativa. Veteranos con decenas de giras por medio mundo a sus espaldas, e intérpretes virtuosos, su música es una refrescante coctelera de géneros como el boogaloo, el free jazz, o las vertientes más bailables del Soul y el Funk. Durante una época contaron con Lee Fields como vocalista en un tour en 2006 que llegó a traerles a España. La banda posee ya cuatro referencias discográficas, Sugar’s Boogaloo (1998), Soul Donkey (2000), el recopilatorio Sweet spot (2001) o la última, Pure cane sugar (2002), con vibrantes intervenciones a cargo de invitados de relumbrón como Charles Bradley, Naomi Davis o el propio Lee Fields. Demasiado bailongos para la escena más vanguardista, y demasiado iconoclastas a su vez para los aficionados a los ritmos negros más terrenales, la suya es una trayectoria en constante evolución, siempre en tierra de nadie.

 Pax Nicholas: Con una voluntad cada vez más global, los nuevos pasos del sello se encaminan hacia terrenos exóticos como el panafricanismo y la música latina. En ese contexto se produce el rescate del segundo trabajo del ghanés Pax Nicholas, figura clave del Afro Beat y ex percusionista de la banda de Fela Kuti en los 70. Precisamente aprovechó para registrar Na Teef Know de Road of Teef (1973) en los Lagos Studio propiedad de Ginger Baker del que Kuti fue asiduo en sus mejores años. Cuenta la leyenda que, tras escuchar el resultado y temiendo verse oscurecido por su discípulo, el nigeriano obligó a nuestro protagonista a enterrar sus ambiciones de destacar en solitario. Nicholas le abandonaría tras actuar en un festival berlinés en 1978, temeroso de regresar a Nigeria a raíz del acoso con que la dictadura castigaba al músico y a sus correligionarios en Kalakuta Republic, y que ya habían costado a Nicholas meses de prisión y torturas en el pasado. Exiliado en Berlín desde entonces, y todavía en activo, la reedición de su mejor obra le ha ganado para una nueva audiencia.

 Bob & Gene: Un cuidado trabajo de arqueología musical, rescatando la música de un olvidado dúo de adolescentes formado por Bobby Nunn y Eugene Coplin en el Buffalo de finales de los 60. Proyecto dirigido por el padre de Nunn, propietario de la ignota disquera Mo Do Records con el objetivo de paliar con productos locales la hambruna de soul que padecía la juventud afroamericana de la época. Una suerte de Sam & Dave de provincias cuyo sonido recuerda en ocasiones a los Jackson Five o al primer Marvin Gaye, autores de varios hits que pegaron fuerte en las radios locales. El lanzamiento de su álbum debut se vió frustrado con la quiebra del sello en 1971, y ambos correrían diferentes suertes: Nunn como empleado en la decadente Motown de los 80 y su compañero ordenándose sacerdote en la comunidad local. Tras el descubrimiento de uno de sus singles por un coleccionista, Daptone contactó con el anciano fundador de Mo Do para publicar el encantador If this world were mine, prueba palmaria de que en las catacumbas del Soul de los 60 había mucha tela por cortar.

.J.L. Fernandez, 2011. Publicado en la revista Ruta 66

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