J.L. Fernandez's Blog

Interviews, articles, and other synthetic delusions of the Electric Head

Entrevista con… Lenny Kaye

Posted by jlfercan en noviembre 2, 2013

Incombustible escudero de Patti Smith, Lenny Kaye no siente nostalgia alguna por los días de gloria del CBGB’s. Meticuloso arqueólogo musical y coleccionista compulsivo de discos, despotrica contra el libro Por favor, mátame y asegura que los sonidos que salen hoy en día de las calles neoyorkinas son tan válidos como los de entonces. Lenny Kaye¿Qué tal se vive con Patti Smith en la carretera? 

Patti es una fuerza de la naturaleza, y aunque no lo parezca, siempre está experimentando y escribiendo canciones. Tarda mucho en publicar material nuevo porque está siempre  involucrada en mil cosas: homenajes a otros artistas, recitales, etc. y el momento de entrar en el estudio siempre se demora.

Últimamente, la vemos mucho por aquí en actos de tipo literario (en la Fundación García Lorca, homenajeando a Roberto Bolaño, etc.). Se nota que tiene un fuerte vínculo con la cultura española

Para ella España es un lugar muy especial, debido a la gran admiración que siente hacia artistas como Lorca, Dalí o Picasso. Recuerdo que en los 70 insistíamos en que queríamos actuar en España, pero para nuestros managers era casi imposible contratar fechas en tu país, debido a la dictadura franquista. Recuerdo perfectamente la primera lo hicimos, en Barcelona en el año 1976. Aquella noche hablamos con algunos fans y nos contaron que éramos una de las primeras bandas americanas en tocar tras la muerte de Franco, y tuvimos la sensación de que el Rock para vosotros era sinónimo de libertad. Y hoy en día tenéis una de las mejores escenas de garage de Europa, creo que incluso yo soy bastante conocido allí, gracias a mi recopilatorio Nuggets (risas). Me parece increíble.

Antes que músico, fuiste crítico musical, y lo sigues siendo, ¿no es algo contradictorio?

Es un poco complicado, eso es todo. Se trata de desarrollar por separado dos partes distintas del cerebro, la más pasional –que utilizo mientras toco- y la intelectual, con la que intento traducir en palabras las emociones que me provoca la música. Ambas facetas son necesarias para mi, e igual de gratificantes. Por otra parte, nada me gusta más después de una larga gira que sentarme en casa y ponerme a escribir, que es una forma de arte totalmente privada y en la que únicamente yo administro los tiempos. Sigue diciendose que los críticos son rockstars frustradas, pero es al revés. He comprobado que muchos músicos y cantantes son en realidad escritores frustrados. Yo siempre les animo a que lo intenten. Por otra parte, no considero que una disciplina sea más compleja que la otra. Si los críticos que siempre le ponen pegas a todo intentasen grabar su propio álbum, posiblemente se darían cuenta de la cantidad de circunstancias, emociones y dificultadesinherentes a ese proceso. La criatura resultante no siempre es la que uno tiene en mente cuando entra en el estudio. Los discos tienen vida propia. Críticos del mundo, yo os animo: ¡coged una guitarra e intentadlo! (risas)

l3¿Cómo empezaste en esto de la crítica?

Quería ser escritor, y cuando terminé mis estudios, estábamos en la gran era de la crítica de Rock. Por aquel entonces ciertos críticos consideraban que su trabajo era algo tan artístico como la propia música. Con esa mentalidad, empecé a escribir para los magazines de la época: Rolling Stone, Cream… al mismo tiempo que tocaba en bandas locales. Para mi era excitante participar de ello y al mismo tiempo ser una especie de cronista. Las bandas que más me impresionaron por aquel entonces fueron The Velvet Underground, los Stooges, y MC5. Y al mismo tiempo, me fascinaba seguir la evolución de los Rolling Stones o los Yardbirds. Siempre he sentido predilección por esa clase de artistas, que son impredecibles, y más que en forjar un sonido concreto, buscan forjar una identidad, reconocible aunque atraviesen diferentes etapas. Con un pie a uno y otro lado de la frontera”.

¿Algún proyecto literario en mente?

Me encantaría escribir un libro sobre los crooners de los años 30. Esa época tiene historias increíbles.

Para mucha gente, la escena neoyorkina de los 70 es más que música, es algo mitológico

Si nos ceñimos a lo que fue realmente, yo recuerdo una escena muy amateur, llena de clubs malolientes, y totalmente alejada de la industria. Nunca imaginamos que llegaría a esas cotas de popularidad. A la mayoría de bandas les costaba encontrar locales en los que actuar. En los shows no había tanta gente, no en los primeros años. Más bien éramos unas diez o doce bandas, tocando las unas para las otras, y compartiendo escenario. Por eso me hace gracia que se cite como la edad dorada del Punk Rock, cuando más bien éramos un grupo de colegas divirtiéndonos juntos.

Siempre has vivido en Nueva York. La ciudad ha cambiado mucho

Claro, está cambiando siempre. Ese es, precisamente, el gran aliciente de vivir aquí. Pero la New York de los 70 también era muy diferente a la de décadas anteriores, y la gente se quejaba de ello igual que ahora.

¿Dirías que es mejor o peor para los artistas?

Ahora la mayoría de ellos se están mudando a Brooklyn para sacar adelante sus carreras, donde los alquileres son más baratos. En general, creo que sigue siendo la mejor ciudad del mundo para ser músico, porque hay una gran energía aquí, procedente de las miles de personas que para intentar triunfar como artistas. No me gusta ser excesivamente nostálgico, asi que todo mi apoyo a la escena neoyorkina actual. Me gusta cuando la cultura y el arte miran hacia delante, y no al pasado. Nueva York sigue evolucionando.

¿Y no echas de menos nada de los 70?

En absoluto. Me siento identificado con la Nueva York actual, y me interesa más la música que se hace aquí ahora, que la de entonces. Hoy en día hay un gran potencial, la música ha cambiado gracias a las nuevas tecnologías, del mismo modo que evolucionó en el pasado gracias a la aparición de la guitarra eléctrica, o a tantos otros avances. Vivimos una época excitante para el Rock n’ Roll. Aunque confusos al mismo tiempo, porque todo cambia demasiado deprisa, y las compañías de discos aún no saben como encauzar el fenómeno.

Actuaste con Patti la noche en la que cerró el CBGB’s. De hecho, fuisteis los últimos en pisar ese escenario. ¿Cómo lo vivísteis?

Fue una noche muy especial. El público estaba lleno de artistas conocidos, y fue como ver pasar mi vida ante mis ojos. Porque pasé muchas noches allí tocando, pero también entre el público, viendo actuaciones, o tomándome una cerveza. Esa noche me di cuenta de que el CBGB’s, además de ser un lugar físico, era un sitio que simbolizaba mi paso de la juventud a la vida adulta.

l6El libro Please kill me es la Biblia para todos los interesados en el Punk Rock de los 70. ¿Qué te parece?

(suspira irritado) Creo que es una recopilación de cotilleos que no tiene nada que ver con la música. A ver, a todos nos gusta leer historias de sexo y drogas, porque somos morbosos por naturaleza. Y son parte del mundo del Rock, eso está claro. Pero lamento que se le diera prioridad a eso a la hora de hablar de aquellos días. Porque aquella época no giraba en torno a las drogas y el sexo, no destacó por ello. Destacó por la música. Y el libro no refleja ese hecho, en absoluto. Podría ser una crónica de cualquier otro movimiento artístico, y no recoge los aspectos esenciales de la época a la que pretende ilustrar.

No deja en muy buen lugar ni a Patti, ni a vosotros

Me da igual. Ojalá un día se escriba el libro definitivo sobre esa época. Porque creo que allí pasaron cosas que cambiaron el rumbo de la historia del Rock. Please kill me no habla bien de Patti ni de nosotros, porque Patti nunca perteneció del todo a aquella escena, no siguió sus postulados al pie de la letra, y no tuvo miedo de evolucionar como artista. ¿Qué muchos punk rockers de base no se lo perdonaron? Es posible, pero no nos importa. Nuestra ética de trabajo siempre fue lo más importante. Y, ¿sabes qué?. Hemos sobrevivido. Muchas bandas se quedaron para siempre ancladas en aquellos días, pero nosotros vamos a volver a tocar en España para miles de personas. No somos una banda Punk, y quizá no lo seamos siquiera de Rock n’ Roll. Somos el Patti Smith Group, y Patti es una gran artista con muchas facetas. Nosotros seguimos adelante y pensamos en el futuro. No nos importa lo que otra gente cree que debemos ser, porque solo queremos ser nosotros mismos. Lo que la gente de aquella escena pueda decir ahora, forma parte ya del pasado.

¿Es fácil trabajar mano a mano con alguien como Patti?

No, no es fácil, porque ella es muy exigente, y supone todo un reto. Pero claro, son ya cuarenta años juntos, y nos entendemos bien. Con ella, uno nunca se puede relajar, porque sigue siendo muy impredecible. Personalmente, la considero una de las grandes.

¿Viste algo especial en ella cuando os conocísteis?

Sin duda. Nos conocimos en New York. Yo había escrito un artículo sobre música doo wop de los 50 en una revista. Ella lo leyó, y consiguió mi número de teléfono a través de un amigo, y vino a conocerme a la tienda de discos en la que trabajaba. Esa tarde, estuvimos pinchando mucha música antigua que había en la tienda, y nos hicimos amigos. Ella iba a leer sus poemas en público, en un local, en febrero de 1971, y me preguntó si me apetecía acompañarla tocando la guitarra mientras leía, para que no fuese la típica lectura de poesía. Y ya ves, cuarenta años más tarde, sigo tocando la guitarra a su lado. La vida es muy extraña a veces (Risas).

No todos los artistas legendarios pueden presumir de haber grabado un auténtico clásico del rock. Horses es uno de esos trabajos. ¿Cambiarías algo de él?

No, porque si tiene ese reconocimiento de clásico, es porque a la gente le gusta tal y como está. Cuando lo escucho ahora, percibo a una banda muy joven e inocente. Hay algo poderoso en esas canciones, pero también muy naif. Como si estuvieramos asombrados de conseguir esa energía, intentando entender la clase de grupo que podíamos llegar a ser. Lo que diferencia a “Horses” de otros discos, es que la gente lo tomó como propio, y lo sigue reivindicando.

¿Sería tu favorito?

No necesariamente. Horses es como una bella fotografía de aquellos años, pero nada más. Si no pensara que podemos grabar otro igual de bueno en cualquier momento, no tendría sentido continuar con la banda.

l11Easter es, en mi opinión, el más completo de Patti. Un gran mosaico de estilos

Es más experimental, quizá un paso adelante en nuestra carrera. Es un disco que juega con la idea de confrontación: tiene mucha vida, mucho rock n’ roll, pero también momentos muy melancólicos y confesionales. Temas como Space monkey siguen funcionando muy bien en directo.

¿Qué me dices de Rock n’ roll Nigger?. En los 90 volvió a popularizarse gracias Marilyn Manson. Siempre me pregunté qué cara se os pondría con aquella versión

A mi me gusta, no está mal. Manson no es el único que la versioneó, existen otras reinterpretaciones todavía más extrañas. Lo que pasa es que muchas veces tengo la sensación de que los artistas que la versionean no la entienden del todo. No es sólo una canción provocadora. Rock n’ roll nigger es una declaración de alianza con todos aquellos que intentan vivir según sus propias reglas, ya sea en la sociedad o en la música.

¿Cómo te sentiste cuando el Patti Smith Group se separó en los 80 y Patti se retiró de la música?

No me lo tomé mal. En los 70, habíamos conseguido todo a lo que aspirábamos, y yo me sentía totalmente realizado como artista. Al mismo tiempo, era consciente de que el fuego creativo del grupo empezaba a decaer. Patti se mudó a Detroit, para estar con su marido Fred, y yo también tenía asuntos de qué ocuparme, así que lo asumí como algo inevitable. Viendolo con la perspectiva de los años transcurridos, todos hicimos cosas interesantes durante esos años. Cuando Fred, murió en 1994, y Patti quiso volver a actuar fue un paso totalmente natural para todos, y por suerte ella se sentía muy fuerte como artista.

Tuviste mucha relación con los Ramones. ¿Qué recuerdas de ellos?

Solía callejear con ellos hasta bien entrada la madrugada. Me llevaba especialmente bien con Joey, pero también con el resto. Es lamentable que nunca consiguiesen en vida el reconocimiento que merecían, y que nunca ganaran mucho dinero habiendo sido pioneros. Para mi, eran una banda esencialmente romántica, en el modo en que ellos percibían su música y su misión en éste mundo. Y me gustan especialmente sus temas más dulces, creo que Joey era un gran compositor de canciones de amor.

¿Cómo les definirías?

Dee Dee estaba bastante loco, y nunca me atreví a estar mucho tiempo cerca suyo. A Joey le conocí mejor, y siempre me pareció un erudito de la música, alguien que se podía pasar horas hablando sobre rock & roll. Johnny era el típico tio duro, en cierto modo a todos nos recordaba a la generacion de nuestros padres, pero si te ponías a hablar sobre baseball, se ablandaba, y era un colega más.

Hablemos ahora de tu recopilación Nuggets, la biblio del garage 60s, que seguro que todos nuestros lectores tienen en su colección. ¿Cómo surgió la idea, y por qué crees que se volvió tan popular?

Empecé a trabajar para Elektra en los primeros 70, y el presidente me sugirió confeccionar una recopilación con algunas bandas de Garage que habían grabado para el sello. Yo cambié su perspectiva, y decidí recoger temas de muchos grupos que sólo habían grabado uno o dos singles, bandas extrañas, etc., y se acabó convirtiendo en Nuggets. Es increíble que estemos hablando de ese disco después de tantos años, y que se suelan referir a él como un Greatest hits. Estoy encantado con su éxito, eso quiere decir que mi instinto funcionó, y gracias a eso mucha gente profundizó y descubrió un género nuevo de música.

¿Sigues interesado en descubrir material oscuro de ésa época?l9

No tanto como antes, sigo siendo un gran coleccionista de discos, pero no tan enfermizo (risas). Ya tengo mucho material de ése estilo, pero ahora mismo, me interesa más descubrir soul antiguo o viejos discos de Country y Blues. El problema con el Rock n’ Roll, es que he escuchado tanto, que tengo la sensación de que ya se todo lo que necesito saber de ése estilo. De vez en cuando puedo descubrir un disco interesante, pero no será demasiado diferente a otros que ya tengo.

Alguién que ha tomado el testigo en lo que se refiere a apoyar y descubrir bandas de garage y rock & roll es Little Steven. ¿Qué te parece su labor?

Le doy todo mi apoyo. Su amor por la música solo puede tener consecuencias positivas para todos. Es una persona llena de energía y de buenas vibraciones. Me quito en el sombrero hacia él, y le doy la enhorabuena a las bandas a las que acoge bajo sus alas. Son muy afortunados de tenerle cerca.

¿Qué opinas del revival Garage de los 80? ¿Te gustaron bandas como Chesterfield Kings o los Cynics?

Me gustan, pero eran demasiado revival. Tenían buenas ideas, pero intentaban sonar a una época anterior, y eso bajo mi punto de vista, no tiene mucho sentido. Prefiero a bandas que intentan sonar actuales, haciendo Punk Rock o Garage que no desentona con la época actual.

En ese sentido, apostaste por una banda que, en los 80, empezaba a despuntar, y que después vendería millones de discos. Hablo de Soul Asylum, a los que produjiste Hang time

Ví algo especial en esos chicos desde el primer momento. Se ponían a bailar con cualquier cosa que sonase. Intentamos grabar aquel álbum casi como si fuera un rock progresivo, con guitarras muy duras. Dave había escrito unas canciones maravillosas, creo que es un gran compositor. Después hicieron cosas algo más Pop, y fue ahí cuando se hicieron grandes comercialmente. Pero sigo pensando que hicimos un gran disco. Sólo lamenté, por ellos, que no fuese un gran éxito, y que hoy en día esté algo olvidado.

Ellos procedían de Minneapolis, donde había una escena musical muy interesante en los 80. Nunca nadie cita esa ciudad, pero ahí estaban, además de Soul Asylum, los Replacements, Hüsker Dü, Butch Vig o The Jayhawks

Es cierto. Aunque para mi, de todos ellos, Soul Asylum eran los mejores músicos y compositores. Quizá los Replacements o Hüsker Dü hayan terminado siendo más influyentes. Pero sigo viendo más calidad en lo que hacían Soul Asylum, y no lo digo por haber trabajado juntos. Trabajaban realmente duro en el estudio, nunca he visto a ninguna otra banda tocando con tanta fuerza, y eran buenos técnicamente. Si te fijas, fueron los precursores directos de Nirvana. Nadie lo dice nunca, pero yo lo veo así.

Me gustaría que definieses en unas pocas palabras la personalidad de unos cuantos de tus contemporáneos. El primero sería Tom Verlaine

Críptico. Tiene un gran sentido del humor, pero hay que saber encontrarlo, también en sus discos. Es, ante todo, una persona impredecible.

Stiv Bators

Nunca le conocí bien. Por lo que vi, un verdadero creyente en la filosofía primigenia del Punk Rock. Artísticamente, creó su personaje y su estilo como una mezcla de Iggy y los Ramones. Fundamentalmente, era un animal de escenario.

David Johansen

Una enciclopedia musical: te contará todo lo que quieras saber sobre Blues. Artísticamente, es como un actor, le encanta convertirse en otras personas. Comprobadlo con sus discos como Buster Pointdexter.

Joey Ramonel4

Joey, auténtico corazón de Rock & Roll. Un músico de verdad, quizá más que los anteriores que has citado, un chico perdido que encontró en el rock su salvación. No me lo imagino siendo nadie más que Joey Ramone. Se le echa de menos, cada vez más.

Debbie Harry

No la conozco tanto. Por las veces que he tratado con ella, una mujer dulce, entusiasta, y muy abierta de mente en cuanto a la música.

Jayne County

Atronadora y furiosa. Ama lo que hace y vale la pena verla en directo. Tiene una gran colección de discos.

Handsome Dick Manitoba

En apariencia, un macarra. En las distancias cortas, un sentimental. Se ha hecho a sí mismo, y esa es la mejor de las victorias.

¿Qué me dices de Iggy Pop?

Más que un músico, y más que un personaje. Triunfador en la difícil empresa de ser inimitable. Los años pasan, y sigue siendo relevante.

No todo ha sido garage y punk en tu trayectoria. También escribiste la biografia de Waylon Jennings

En su caso, sus canciones son pura vida, con lo mejor y lo peor de ésta. No me conocía de nada, y me dejó acompañarle de gira. Puse todo mi empeño en escribir un libro que le honrase como persona y como artista. Al contrario que otros escritores, no me centré en el sexo y las drogas, no convertí el relato de su vida en un circo sensacionalista. Y te puedo asegurar que había mucho de eso que contar. Pero preferí relatar qué era lo que le llevaba a subirse al escenario cada noche. Si he contribuido en algo a ensalzar su figura, me doy por satisfecho.

.J.L. Fernandez, 2009. Publicada en la revista Ruta 66

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