J.L. Fernandez's Blog

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Entrevista con… Mike Farris

Posted by jlfercan en abril 26, 2016

Corría el año 2009 y Mike Farris finalizaba pletórico su concierto en Santiago de Compostela tras dos horas incendiarias de Soul y Gospel. Pero detrás del escenario, las cosas eran muy distintas: el vocalista acababa de dejar atrás un infierno de adicciones y recaídas, y pasaba página con su banda de toda la vida (Screamin’ Cheetah Wheelies) para adentrarse en los inciertos caminos de la música religiosa.

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En un primer momento, la ‘conversión’ cristiana de Mike Farris parecía de lo más tópico: no era el primero, ni sería desde luego el último artista que cambiaba las drogas por una Biblia. Autor de uno de los grandes discos de los 90 al frente de Screamin’ Cheetah Wheelies (Magnolia), el vocalista de Nashville lideraba ahora una poderosa banda de soul, la Roseland Rhythm Revue, y presentaba el desconcertante Salvation in lights, compuesto por piezas de iglesia, versiones de soulmen como Sam Cooke, y algunos temas propios.

Durante la prueba de sonido, el cantante parece animado. Me lleva al camerino para presentarme a su hijo de 12 años y al resto de músicos. El día anterior la banda se lo ha pasado en grande junto al promotor en una conocida pulpería de la ciudad hasta altas horas. En cuanto empezamos a charlar, lo primero que me llama la atención son las secuelas que arrastra después de tantos años de excesos, una serie de divagaciones y recurrentes tics faciales que cualquiera que haya tratado con un adicto reconocerá al instante.

En cuanto a su religiosidad, queda claro desde el primer momento que no ha venido a hacer proselitismo, sino que su cristianismo parece más bien una cuestión de redención personal, además de su conexión directa con las raíces del Gospel, estilo que le fascina desde siempre.

maxresdefault¿Cúando y por qué decides basar tu carrera en el soul y el gospel?

No es un cambio tan radical, la verdad. Es cierto que Screamin’ Cheetah Wheelies éramos una banda de rock, pero yo siempre canté con mucho Soul. Sam Cooke, Otis Redding… esos son mis cantantes favoritos y mis mayores mis influencias. El problema es que el soul no tenía cabida en la banda. Al menos no la que a mi me hubiese gustado.

¿Tiene algo que ver con mantenerte sobrio?

No, fue una decisión artística. La persona que me apoyó para dar el paso fue la que entonces era mi mánager, Rose McGathy. Ella estaba muy enferma de cáncer -de hecho falleció hace tres años- y en un momento dado tuvimos una de esas conversaciones trascendentales sobre el futuro. Ella sabía que yo me sentía frustrado por la falta de éxito, sin discográfica después de la ruptura con mi banda ni la motivación necesaria para continuar con mi carrera. Rose me dijo que si no quería convertirme en un amargado, tenía que salir ahí fuera, y hacer el tipo de música en la que creo, que es el Soul y el Gospel.

En un primer momento, no me pareció una buena idea. “Esa es la música que pongo cuando estoy en casa con mi familia”, le dije. “Sería como salir al escenario en pijama y zapatillas. Nadie quiere verme hacer eso. Me gritarían que me pusiese la ropa, y que saliera a cantar lo que se espera de mí”, pero ella insistió y me aseguró apoyo financiero para dar mis primeros pasos con esta nueva orientación musical. ¿Y sabes qué? Cuando por fin lo hice, fue una liberación, fue como ser yo mismo por primera vez. Y creo que esa es precisamente la esencia de la vida: buscar la felicidad sin importarnos lo que puedan pensar los demás. Si no eres feliz en tu trabajo, siempre tendrás la sensación de que algo está yendo mal en tu vida. En la música es lo mismo. Unido eso a que tengo una mujer y un hijo maravillosos, ahora siento que tengo estabilidad, quizá por primera vez en mi vida.

¿Y no te preocupa lo que tus fans puedan pensar sobre una propuesta tan abiertamente religiosa? Los no creyentes, sobre todo

Lo sé, sé que no todos van a entenderlo, pero no me da miedo. La pregunta es: ¿Qué tengo que perder? Si echo la vista atrás, veo que me pasé la mayor parte de mi carrera intentando tener un hit en la radio con Screamin’ Cheetah Wheelies, cosa que nunca conseguimos. Y perdí muchas energías intentando adaptarme con mi banda a los gustos del público en cada momento. Y no vale la pena. Se acabó hacer concesiones. Ahora voy a ser yo mismo, y esto es lo que sé hacer mejor.

Además, no quiero ‘convertir’ a nadie. El Gospel no trata de eso, sino de celebración y esperanza. No me gusta mezclar la religión con la política, para mi es algo privado. Ni siquiera voy a la iglesia los domingos. De hecho, estoy radicalmente en contra de la religión organizada. OK, si a mayores consigo que ese mensaje llegue a alguien a través de mi música, fantástico, quizá le ayude igual que a mi. Créeme, fui una persona muy, muy infeliz, fui adicto a las drogas durante muchos años, y la Biblia me ayudó a encontrar el camino. Y celebro eso cada noche con mi banda y con el público. De todos modos, tengo problemas por ambos lados: soy demasiado religioso para los profanos. Pero al mismo tiempo algunos seguidores de la música cristiana piensan que mis conciertos son demasiado pasionales, demasiado rockeros (Risas). Estoy un poco en tierra de nadie.

AP_090614025345¿Empezaste a drogarte en la carretera, o tus problemas ya venían de antes?

Qué va, con 15 años ya era un alcohólico en potencia. Vengo de un hogar roto, y como muchos otros adolescentes, las drogas eran un refugio para olvidar mis problemas. Después del divorcio de mis padres, me convertí en el típico chaval arisco y cabreado con el mundo, me fui de casa y me metí en muchos problemas. Me emborrachaba y fumaba marihuana, me arrestaron varias veces, incluso dormí en un parque durante una temporada. Pero lo peor fue la adicción a la cocaína. Al poco tiempo de empezar a consumirla con 17 años, una noche me metí unas rayas con un amigo y tuve mi primera sobredosis. Sobreviví de milagro.

Acabé yéndome a vivir con mi padre, que se había vuelto a casar, y su nueva mujer era una cristiana muy devota. De mi padre aprendí a tocar la guitarra en esa época, y de ella a leer la Biblia, que me ayudó a dejar mis problemas atrás.

Después recaes…

Fue justo cuando me uní a Screamin’ Cheetah Wheelies y empezamos a vivir de la música. Estar en una banda, salir de gira y vivir en la carretera… volví a beber y a la cocaína. Y llegó un momento en el que simplemente no podía parar, a pesar de estar haciendome daño, e hiriendo a todos a mi alrededor. No era feliz con mi carrera y ese comportamiento seguramente se debía a que necesitaba encontrar algo que diera sentido a mi vida, y las drogas ocuparon ese lugar. Por suerte todo ello ya ha quedado atrás, o eso espero.

¿Cuál es la clave para superarlo?

El cariño de la familia y los amigos, tener a gente buena a tu alrededor que se preocupe por ti. Pero sobre todo, ser sincero contigo mismo. Saber que eres un adicto y que puedes recaer en cualquier momento. Porque yo sé que sigo siendo un adicto.

Además de abordar grandes clásicos de la música negra, te has atrevido a introducir tus propias composiciones. ¿Cómo afrontas el reto de que tu propio material esté a la misma altura?

Me aproximo a ese material intentando respetar la tradición y a las personas que crearon esos himnos. Cuando cantas Gospel, debes recordar siempre que ésa música viene de los esclavos negros, que es música que nace de la tierra, del sufrimiento, del trabajo forzado… La música Gospel fue un regalo que esas personas nos hicieron, e intento que la que yo compongo tenga también ese espíritu. Que intente llegar al corazón, y que sea inspiradora. Lo importante es que no suene pretenciosa, ni forzada. Porque además creo que la música negra espiritual está demasiado olvidada, desde hace años. Cuando grabé mi disco Salvation in lights, no había prácticamente ningún otro artista haciendo ésto, eso suponía un gran reto, y fue emocionante. La gente se dió cuenta de que era un paso muy arriesgado, y que podría ser un gran triunfo artístico, o un gran desastre. Y creo que salió bien.

¿Cuales serían tus voces favoritas del Gospel, o aquellas que más te han influenciado?

Sobre todo, Mavis Staples, y su padre, Pops Staples. Sigo admirándola, me gusta mucho su disco reciente con Ry Cooder. Y también citaría a Mahalia Jackson. Incluso cuando descubrí el Rock en mi adolescencia, me atraían especialmente Led Zeppelin, que tenían temas con un lado espiritual muy marcado.

Otro artista que tuvo una época “religiosa” en su carrera fue Bob Dylan, y una de tus coristas formó parte de su banda en esa etapa. Fue un período muy controvertido y denostado por algunos de sus fans ¿Qué opinas de aquellos discos?

Normalmente me gustan los temas de Dylan en las versiones de otra gente. Él, como cantante, no está entre mis favoritos. Le respeto un montón y le he seguido siempre, pero si hablamos de esa etapa, diré que no me entusiasma.

Magnolia_alternateHas manifestado no estar interesado en reunir a Screamin’ Cheetah Wheelies, pero, ¿no te ves volviendo a tu lado más rockero en el futuro?

No lo veo, la verdad. He pasado mucho tiempo siendo un cantante de Rock, y estando en una banda, y aún me pitan los oídos después de años al máximo volumen (Risas). Ahora no busco tanto esa potencia, sino una música que sea más agradable al oído, que suene más nítida. No se lo que me depara el futuro. Nunca digo “nunca”, pero de momento, no está en mis planes. No guardo buenos recuerdos de aquella etapa, por los motivos que te comentaba antes. 

¿Te gustan los discos que grabásteis?

(Duda) Creo que… suenan bien, pero no era la música que yo quería hacer. Me divertía tocando con los chicos, pero de haber seguido juntos, la situación habría sido frustrante para ambas partes. Ellos querrían seguir tocando Rock & Roll cada noche, y yo no. Eso es todo.

Y eso ya era un problema después de grabar nuestro primer disco. Tenía buenos temas pero yo quería tirar por un lado más negroide, y ellos se negaban. De hecho, en el bus de gira yo siempre pinchaba Soul y Gospel, y ellos preferían poner Rock todo el tiempo. Creo que eso ilustra la situación perfectamente.

¿Seguís en contacto?

Con algunos, sí, sobre todo con el batería Terry Thomas. Con los demás, es una relación algo complicada, porque sienten que los dejé tirados. Creen que no han triunfado por mi culpa, cuando la realidad es que nunca vendimos muchos discos, y que nuestro momento ya había pasado.

Me apena que  piensen así, porque en el fondo, se trata de que no teníamos las mismas pretensiones artísticas. Y por supuesto, les deseo a todos lo mejor con sus carreras.

hqdefaultMagnolia quedará siempre como vuestra gran obra, y podríamos decir que es ya un disco de culto. ¿Cómo fue su grabación y qué sientes hoy en día cuando lo escuchas?

Lo grabamos en Nashville, y recuerdo que en el estudio de al lado estaba Dave Matthews Band registrando su disco más famoso. Fue un momento muy especial, porque sabíamos que teníamos unas composiciones muy buenas, y lo vivimos todo con mucha ilusión. Lo titulamos así porque había un magnolio precioso justo donde yo aparcaba el coche cada día. Era un árbol espectacular, y un día llegué y vi que lo habían cortado, y eso me entristeció. Me preguntaba cómo alguien había podido acabar con algo tan bello, y me pareció al mismo tiempo una metáfora de lo efímero que es todo, así que escribí la canción “Magnolia” en base a ello, y más tarde decidimos que era un buen título para el trabajo.

Quizá sea nuestra mejor obra. Y cuando lo escucho, me doy cuenta de que ya había buena parte de mis preocupaciones espirituales en las letras de los temas. Pero creo que, sinceramente, Screamin’ Cheetah Wheelies no eran el mejor vehículo para expresarlas. Yo estaba bastante hundido a nivel personal durante aquella grabación en Nashville, tomando muchas drogas, asi que cuando hago sonar el disco hoy en día, es inevitable que aparezcan ciertos fantasmas y malos recuerdos. Además, me siento algo frustrado al escucharlo, porque en ciertos momentos del álbum noto que aún estábamos intentando tener un hit para la radio, y eso siempre queda algo forzado. Siempre pienso que, algún día, me gustaría regrabar algunas de las canciones de mis años con los Cheetah Wheelies, pero con la clase de banda que tengo ahora. Creo que sonarían mucho más honestas.

Para terminar, recomiéndanos un buen disco de Gospel

Acaba de salir una boxset genial, llamada “Goodbye Babylon”, que cubre el mejor góspel sureño, tanto de músicos negros como blancos. A mayores, cualquier cosa de Reverend Gary Davies, que me parece un artista imprescindible. Los Black Crowes le han versioneado en su último disco Warpaint. Ojalá mucha gente le descubra gracias a ellos.

 .J.L. Fernandez, 2010. Publicado en Efe Eme

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